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Estrecha colaboración by Ariesnomu / Musaga4ever (traducción febrero /marzo 2009) Capítulo 2 : ''Animación'' Durante la larga marcha ascendente de la mañana, Minos no dejó de coquetear con Mu. Lo mismo continuo haciendo durante sus largas investigaciones en la biblioteca, primero con sutileza, luego cada vez más ostensiblemente, acercándose a él imperceptiblemente al principio y después más abiertamente, como instalándose a sus anchas, inclinándose hacia él más de lo necesario al estudiar un documento colocado entre ellos dos para mirarlo atentamente, murmurarle a la oreja unas observaciones y comentarios o preguntar cuestiones que simplemente hubiera podido decirle normalmente, en voz alta desde su silla, ya muy próxima de la del carnero. Al fin y al cabo, sólo estaban ellos dos en la biblioteca, no molestaban a nadie... Muchas veces, después de haberse levantado para hacer copias, Minos se agachaba francamente por encima de la espalda de Mu, poniendo descuidadamente una mano sobre el respaldo de su silla, su brazo casi rodeando su cuerpo, mientras su cara se inclinaba muy cerca de la suya para observar con atención el documento que Mu estaba estudiando, respirando prácticamente su chal o sus largos y sedosos cabellos en el proceso como si nada, sino concentrado en su trabajo común. Cierto que las inscripciones en la mayoría de los pergaminos y documentos eran minúsculas y Mu creyó que esa era la razón por la que el grifo se acercaba a él hasta tal punto, pero veía muy bien también las seductoras sonrisas que Minos le dirigía, así como sus engatuzantes ojeadas, que se parecían más a guiñadas que a un simple intercambio de miradas cuando se discute normalmente con alguien. Perplejo y poco acostumbrado a esas maneras que parecían tan naturales por parte de su huésped, trataba mal que bien de restablecer cortésmente las distancias cuando el espacio le parecía demasiado estrecho, y vio la pausa para el almuerzo que se dieron a mediodía como una saludable escapatoria, sin embargo, como necesitaron volver a bajar las interminables escaleras de piedra hasta el primer templo en pleno sol, y volver a subirlas después de su ligero y refrescante brunch, Minos bien aprovechó para quedarse literalmente pegado al carnero, excusándose bajo el pretexto de sacar provecho de su cuerpo como una muralla contra las quemaduras del sol que estaba en su cenit y lanzaba despiadadamente sus ardientes rayos sobre el Santuario. Por lo visto, esto no pasó desapercibido por sus colegas caballeros de oro, quienes cada uno por su lado, observaban divertidos los intentos de acercamiento del grifo hacia un carnero desconcertado y molesto, que trataba vanamente pero de modo cortés de guardar sus distancias. Y Mu se sorprendió maldiciendo el cosmos de su venerada diosa que le impedía teletransportarse dentro del mismo Santuario, lo que hubiera simplificado las cosas. Casi fue con alivio que Mu acortó su día de trabajo para llevar a Minos a Rodorio al fin de la tarde, de modo que pudiera escoger un traje de baño si quería bañarse de nuevo, cosa que no dudaba al ver como el pobre grifo efectivamente soportaba con dificultad el sofocante y húmedo calor al bajar las interminables escaleras que los llevaban de la biblioteca al primer templo. Y para evitar tenerlo pegado a él durante todo el trayecto, fue que, a pesar de que el sol estaba declinando, se teletransportó con él al pueblo, después de haberle dejado tomar una ducha muy fresca. Así ambos llegaron discretamente a un callejón desierto, desde donde alcanzaron la calle principal. Mu lo llevó a una pequeña tienda cuya sección de trajes de baño hizo brillar los ojos del Juez, debido a la multitud y la diversidad de los modelos expuestos. La sesión de ensayo resultó muy, pero muy larga. El grifo se probó todo tipo de trajes de baño en diferentes estilos y coloridos, pidiendo sistemáticamente su opinión al carnero y no dudando en tomar distintas posturas sin ninguna molestia ante el gran espejo fuera de los probadores, girando y dando vueltas en todos los sentidos, observando su propio reflejo en el espejo con ojo crítico y dubitativo, contorneando descuidadamente las caderas y los hombros y acechando discretamente las menores reacciones del joven Lemuriano, de reojo y con una pequeña sonrisa. Pues, muy a su pesar, Mu tenía el privilegio de admirar al grifo bajo todos los ángulos y en todos los trajes de baño que probaba, lo que lo molestó considerablemente al principio porque tenía la impresión de ser un mirón, particularmente cuando el grifo se arrojó literalmente sobre los tangas, pero acabó por acostumbrarse y hasta desinteresarse de la casi desnudez del Noruego, que se meneaba literalmente delante de sus narices, para darle su opinión con objetividad. Porque tenía que reconocerlo, el grifo llevaba todos esos muy cortos trajes de manera extremadamente favorecedora, tenía una prestancia increíble, una presencia con elegancia rara que sólo rivalizaba con su noble porte y sublimaba su escultural y rectilínea silueta Sobre él, hasta los modelos más osados o de dudoso gusto no parecían vulgares en absoluto sino al contrario, de mucha clase, haciendo suspirar al paso tanto a los vendedores como a todos los clientes presentes, que se demoraban largamente en la pequeña tienda con diversos pretextos y se agrupaban allí, con los ojos desorbitados ante el magnífico efebo que se exhibía delante de ellos de muy buena gana y con una sonrisa seductora. Era muy simple, incluso si hubiese vestido en harapos, él los hubiera hecho lucir soberbios y majestuosos con el modo tan magnífico en que el menor trozo de tejido quedaba sobre su espléndido cuerpo de atleta. Y a pesar de la climatización de la tienda, la temperatura subió considerablemente en el cuarto. Su cuerpo era simplemente suntuoso, a la vez fino y atlético, con perfectas proporciones, parecía esculpido en mármol, sus torneados músculos parecían como cincelados con la más grande finura y sin embargo dejaban traslucir sin ningún equívoco posible la potencia y la fuerza. Minos acabó por escoger un slip más bien que unos bóxer de baño, poniendo sus miradas en un modelo muy ajustado que poco cubría de su cuerpo, no era un tanga pero el tejido estaba verdaderamente reducido a su porción mínima , tanto por delante como de espalda, indudablemente destacando la redondez de sus sensuales glúteos y la potencia de sus ahusados muslos, descubriendo alegremente también sus caderas por los lados, donde dos cintas finas y separadas dejaban ostensiblemente ver la carne y constituían una verdadera llamada a la atracción. Tomó uno de color blanco, el de tipo que se vuelve casi transparente cuando está mojado, oficialmente para no desentonar con su piel diáfana y su larga cabellera plateada, y oficiosamente para seducir al carnero, naturalmente... Muy satisfecho, ya esperaba con impaciencia el anochecer para estrenar su nueva compra, y quién sabía si la noche no se prolongaría entonces... Pero como tenía perseverancia en las ideas, le propuso a Mu probar un bañador. – Sí, sí, ¡ te aseguro que te sentaría muy bien ! – Eh, no, gracias, ya tengo todo lo que necesito, de todas formas. – De hecho, Mu, me gustaría mucho ofrecerte algo para agradecerte por tu amabilidad y por tu disponibilidad. – Es muy amable de tu parte pero no tienes que agradecerme, Minos. Sólo hago cumplo con mi deber... – Fuiste el único quien se mostró acogedor conmigo y nunca podré agradecerte lo suficiente por ello Mu – respondió sinceramente el grifo – No era nada fácil para mí venir aquí y verdaderamente, me daría mucho gusto poder manifestar mi gratitud así. Mira éste, estoy convencido de que te sentaría muy bien – añadió con entusiasmo mientras miraba al Lemuriano con aire muy apreciador. Por un momento, el carnero tuvo sudores fríos, temiendo que Minos enseñara un tanga, pero muy afortunadamente, el modelo que indicaba tenía una cantidad de tejido muy razonable, aunque fuera muy recortado en las caderas, pero de muy hermosa manera por lo demás. – Vaya, por favor... ¡ Estoy seguro de que hará maravillas sobre ti ! Mu debía admitir que el modelo era extremadamente hermoso, bien cortado y estilizado, pero un traje de baño como regalo de parte de un perfecto desconocido, un espectro de los Infiernos por añadidura, un antiguo y feroz enemigo... – Te lo agradezco mucho Minos, pero sabes, una cajita de té bastará ampliamente... Yo debía justamente volver a comprar té... – ¡ Pero no será lo mismo ! Estás obligado a venir a la playa por mi culpa, porque no soporto el calor aquí y de verdad, me molesta que estés obligado a esperar sin hacer nada mientras yo me estoy bañando... – No te preocupes, siempre encuentro algo para ocuparme y las noches son claras actualmente... En el peor de los casos, meditaré... – O podrías bañarte conmigo... – No, gracias... – Vamos, Mu... – Una cajita de té será perfecta... – ¡ Pero no vas a beber un té mientras me estoy bañando ! ¡ Y por otra parte, podríamos disputar una carrera ! Apuesto que eres un muy buen nadador y necesito a un émulo para estimularme... – ... – Por favor, Mu, en nombre de la paz entre Hades y Atenea... Sería una excelente oportunidad para demostrar que podemos no sólo colaborar pero también entendernos al intercambiar regalos... ¿ Acababa Minos de pronunciar la palabra mágica o eran sus ojos de cachorro desdichado los que terminaron de convencer al joven Lemuriano ? Lo cierto es que el carnero cedió y aceptó la proposición, pero no sin antes precisar las cosas. – Bueno, de acuerdo, acepto para el traje de baño, pero a una sola condición... – ¡ Todo lo que quieres ! – Déjame ofrecerte el bañador que elegiste, así, estaremos en paz el uno con el otro. – ¡ Con mucho gusto, Mu ! ¡ Gracias ! – sonrió Minos, encantado. Mu se puso a probar varios modelos pero fue más rápido que Minos. No le gustaban los calzoncillos bóxer ni los tangas, entonces las opciones eran reducidas y encontró rápidamente algo que le gustaba en la gama que era de su agrado. Escogió varios slips y entró en el probador, delante del cual el grifo se apostó tal un guardia en facción. Minos oyó rápidamente el característico ruido de la ropa que se quita, muy emocionado de saber que justo al otro lado de la puerta, en su espalda y muy cerca de él, el carnero se estaba desvistiendo... Prestando atentamente oídos, percibía perfectamente el ligero y ágil movimiento del tejido que se desliza o que se arruga al estar quitado, y podía claramente imaginar la escena como si el joven Lemuriano se encontrara justo frente a él. Primero el fino chal de lino que parecía deslizarse dulcemente por los hombros y el cuello, luego la túnica, en un ligero arrugamiento de tejido, luego las sandalias, cuyos cordones recayeron con un dulce rumor y cuyas suelas se vuelven a poner delicadamente en el suelo, luego el botón de los pantalones que se desabrocha y el cierre que se abre, seguidos por el arrugamiento del tejido que desciende a lo largo de los muslos y un pie que se levanta y vuelve al suelo después de haber sido extirpado por el tejido, inmediatamente imitado por su vecino. Percibió el susurro de una ropa que está plegada antes de estar puesta a un lado, luego oyó de nuevo el ruido muy ligero de un pie que se levanta y se coloca de nuevo en el suelo, seguido por su gemelo, y después el murmullo de un tejido flexible y elástico que está subiendo a lo largo de dos piernas y que se ajusta a la talla... Aún afuera del probador, el grifo tenía la impresión de asistir al ensayo como si estuviera adentro, excepto que no tenía la imagen, lo que en resumen era lo más excitante. Hubo un pequeño silencio y luego el susurro de una larga cabellera ondeando ligeramente, signo de que el carnero estaba girando para observar el efecto del bañador en los espejos del probador bajo varios ángulos, y de nuevo el dulce murmullo del tejido que sigue el camino contrario del que había tomado algunos instantes antes, acariciando la piel aterciopelada por la que se deslizaba... Minos sonrió. Manifiestamente, Mu no tenía la intención de salir del probador para dejar admirar el bañador sobre él, los espejos adentro le parecían suficientes y aparentemente, era poco deseoso de pedirle su opinión al grifo. O poco deseoso de mostrarse en ropa tan ligera delante de él y de los clientes de la tienda. El carnero era verdaderamente púdico... Quizás hasta probaba los bañadores por encima de su bóxer o sus calzoncillos, en resumen por encima de cualquier ropa interior que llevaba. Además, se preguntó que tipo de ropa interior llevaba, imaginándolo distraídamente en un tanga de lo más apretado... Pero sobre todo, el Juez no se dio por vencido por lo tanto... – ¿ Entonces, cómo se ve ? – pregunto a través de la puerta. – No muy mal, pero pruebo otro.... Minos ya podía oír los ligeros ruidos de otro bañador que el carnero se estaba poniendo, esperó un poquito y luego pregunto: – Y ahora ¿ cómo se ve ? ¿ Puedo ver ? – Eh... No, no es muy bueno, pruebo otro... – ¡ Pero déjame verlo y te diré cómo se ve ! Es mucho mejor tener una opinión externa y no tienes bastante perspectiva dentro del probador para eso – lo que era verdad, después de todo. – No, no, este modelo no me gusta, de hecho... La sonrisa de Minos se hizo aún más grande. ¿ Mu iba a hacerlo esperar hasta la noche para dejarlo ver con su traje de baño ? Suponiendo que aceptara bañarse con él, lo que no parecía cierto por anticipado, él sólo había aceptado el intercambio de regalos. – ¿ Me muestras el próximo, eh ? – Eh...sí... – ¿ Prometido ? – añadió con una nueva sonrisa que se podía adivinar en su voz y que se extendió aún más ante la ausencia de respuesta a su última pregunta. Mmmmmm... No, el carnero no era nada fácil e iba a darle mucho trabajo, pero eso lo hacía aún más interesante y motivador... Y esta vez, tan pronto como percibió que el bañador había sido colocado, preguntó : – Bueno ¿ puedo entrar ? Prometiste... Y sin siquiera esperar la respuesta, y sabiendo que la puerta no estaba dotada de cerrojo, ya que en la recepción, un número de probador les fue otorgado por medio de una tarjeta, entreabrió la puerta y se quedó prudentemente al nivel del marco de la puerta. En principio... Apreció la vista en su justo valor en el reflejo del espejo por encima el hombro del Lemuriano, el carnero estaba descalzo y le daba la espalda, con su larga cabellera malva escondiendo toda su espalda hasta los muslos y apenas girado de perfil hacia él. Pero los tres espejos del probador revelaban socarronamente y bajo varios ángulos todo lo que Mu trataba de esconderle y el grifo no dejó de admirarlo bajo todos los puntos con evidente deleite y la mirada centelleante. ¡ Por Hades, lo había hecho esperar pero había valido la pena, era aún mejor de lo que había imaginado, era una verdadera joya ! Un cuerpo largo y fino y a pesar de todo musculoso, especialmente donde se necesita, de perfectas líneas puras, de curvas divinamente torneadas, con músculos finamente cincelados, hombros plenos y firmes delicadamente abombados, un torso liso y poderoso con espléndidos abdominales trabajados que parecían haber sido esculpidos, una cintura finamente delineada, largos brazos magníficamente musculosos, ahusados muslos y una entrepierna que le hizo bizquear... Su golosa mirada se demoró con deleite en esta parte y notó que Mu llevaba el bañador un poco demasiado en alto, lo que hizo brillar sus ojos al ver la ocasión ideal de acercarse al carnero y de manosearlo un poco bajo un pretexto de lo más justificado. – Espera, se ajusta de otra manera...– aconsejó Minos Y sin dar tiempo al carnero para protestar, se atrevió a acercarse a él para ajustar el bañador en las caderas, entrando en el probador y apostándose trás él, tendiendo las manos para bajar ligeramente el tejido que el carnero llevaba demasiado alto por la cintura, mientras ese modelo se llevaba más bajo para poner de relieve la línea de las caderas y la parte baja del abdomen. Minos miró en el espejo para guiar sus movimientos y al coger el fino tejido, dejó sus largos dedos deslizarse suavemente sobre la piel deliciosamente suave y satinada. Mu casi se sobresaltó al sentir una presencia tan cerca de su espalda mientras estaba prácticamente en traje de Adán, y se puso rígido cuando dos brazos lo rodearon y unos extranjeros dedos rozaron sus caderas y bajaron ligeramente el calzoncillo de baño sobre su piel desnuda… – Vaya... ¡ Así es mucho mejor ! – susurró suavemente Minos en su oreja mientras le sonreía en el espejo, dejando demorar sus dedos sobre las caderas de piel tan divinamente sedosa, antes de retroceder con pesar para admirar el carnero con aire satisfecho, como si fuera una obra de arte que acababa de crear. El carnero tuvo una mirada de reojo perpleja hacia el grifo, desconcertado por su actitud y su audacia, un poco emocionado y aún sintiendo sus largos dedos rozar su piel desnuda, pero al observar su reflejo en el espejo, debía reconocer que era verdad, era más bien favorecedor así e incluso sexy, sin ser provocativo. Llevó su larga cabellera sobre su pecho y giró para observar como se veía de espalda. Era tan espléndido como de frente. – Gracias, Minos – dijo mirando al grifo con una pequeña sonrisa de agradecimiento. – ¡ De nada, te sienta muy bien ! ¡ De verdad, está hecho para tí ! – respondió el Juez con entusiasmo y sinceridad. Resultaba que era precisamente el modelo que Minos había presentido para él, Mu sólo había optado por un color diferente, más cerca del violeta, que no se volvía translúcido bajo el efecto del agua. Minos le dirigió una sonrisa radiante y muy apreciativa, con ojos brillantes, mirándolo de pies a cabeza y viceversa, no dejó de admirar en el espejo la perfecta redondez de la magnífica grupa redondeada y al parecer bien firme del carnero. Mu le devolvió su sonrisa y declaró: – Voy a tomarlo. Bueno… Me vuelvo a vestir… Si bien quieres… – añadió mientras miraba al Juez, con aire de esperar que saliera. – ¿ No tienes otro que probar ? – pidió inocentemente éste, pues seguía deleitándose alegremente de la vista. – No, éste era el último… Y me agrada mucho, tenías razón… Ejem… Si bien quieres salir, por favor… – Ah sí, ¡ por supuesto ! – respondió el Juez con una pequeña risa. Es que bien hubiera quedado con él en el probador para admirarlo por más tiempo pero tuvo que resignarse a retroceder y a cerrar la puerta, con pesar. Pero no tuvo que esperar mucho tiempo. Mu salió rápidamente, fueron a pagar sus respectivos regalos y los intercambiaron, y luego regresaron al Santuario por tele transportación. *** Tuvieron la sorpresa de encontrar al caballero de escorpión, quien los estaba esperando delante del primer templo, sentado sobre los escalones con la urna de su armadura a su lado. Al verlos llegar, éste se levantó de un salto y los saludó a los cuatro vientos, con su habitual voz jovial y desenfadada. : – ¿ Entonces, habíais ido a dar una vuelta ? – Mu me llevó al pueblo para comprar un traje de baño – respondió Minos con una sonrisa segura – él me ofreció uno y yo a cambio le ofrecí otro… – añadió, observando al carnero con una expresión enternecida que no dejó de molestar a éste. Milo abrió los ojos de par en par y casi cayó de espaldas. Y bien, es que esos dos no perdían tiempo, ya se hacían regalos después de dos días de trabajo juntos… Y directamente con ropa interior, o casi… Es que estaban listos para retozar juntos, a ese paso… Es que era muy interesante… Él había venido bajo el falso pretexto de hacer revisar su armadura para intentar sorprenderlos juntos, ahora o más tarde, cuando hubiera vuelto subrepticiamente y de imprevisto… – Ese es en el marco del entendimiento entre Hades y Atenea, declinado a nuestro nivel… – precisó Mu, antes de añadir, al avisar la urna de escorpión – ¿Hay un problema con tu armadura, Milo ? – Eeeeh, sí… Shura quiso probar su Excalibur sobre mi armadura y tocó mi pie, y desde entonces, la canillera no se encaja correctamente en el zapato del lado derecho y eso me molesta - explicó el escorpión. – Me encargo de eso inmediatamente. Entra, eso no tardará mucho. – ¡ No, no ! ¡ Digo, toma todo tu tiempo, ese puede esperar hasta mañana, en realidad – Y si somos atacados por la noche, por enemigos venidos por ejemplo de Egipto, ¿as a defender tu templo con la pata coja, o quizás descalzo – dijo Mu mientras alzaba sus puntos de vida. – No, claro que no. En este caso, volveré más tarde. Sí, tarde... Así, tendréis todo el tiempo de comer… ¡Buen provecho ! Y con eso, Milo se largó, casi como si una mosca, o quizás un escorpión, lo hubiera pinchado. Es que conociendo los poderes de empatía de Mu, temía que éste descubriera que había voluntariamente pedido al capricornio que golpeara el tótem de su armadura - ¡porque no iba a pesar de todo correr el riesgo de acabar trinchado en lonchas sólo para sorprender a dos enamorados, ¡eh! con el fin de estropearlo para darle un pretexto de ir al primer templo para espiar al carnero y a su huésped… Y por dios, es que el español tuvo que hacerlo una y otra vez y violentamente hasta que por fin, una insignificante muesca apareciera. Asombrado por el extraño comportamiento del Escorpión, Mu lo siguió con la mirada mientras él salía corriendo prácticamente a la velocidad de la luz, luego se llevó la armadura para estudiarla y Minos sacó provecho de eso para ponerse en contacto con Aiacos. *** – ¿Puedes repetirlo ? – Ya entendiste muy bien. Un silencio de sorpresa seguido por una gran carcajada se dejó oír en la pequeña radio. Al otro lado, Aiacos se recuperaba difícilmente de su ataque de risa, mientras Minos esperaba con paciencia, derecho y estoico, aunque levemente ofendido por la reacción de su compañero. – ¿Pues, quieres intoxicar a toda la caballería de Atenea? ¿Y además, quieres que yo sea tu cómplice al pedir... esa cosa, para ti ? – Esa "cosa" como lo llamas es nuestro orgullo nacional pero sólo la gente que tiene el sentido del buen gusto tiene la capacidad de apreciarlo – respondió con tono ácido Minos – Además, cuando uno suele comer queso de leche de yac, vaya que se puede burlar de los otros... – No es con ese tipo de comentario que le vas a gustar a tu anfitrión ¿sabes ?... Te recuerdo que el Tíbet y Nepal son países vecinos, y desde un punto de vista culinario... – No te estoy pidiendo tu opinión, sino tu ayuda. Pues, ¿es un sí o un no ? – ¿Por qué no lo encargas tú mismo ? – Porque estaré obligado a pedirlo a Mu antes y ya no será una sorpresa.... – ¡¡¡ Sí, claro que con eso les vas a dar una verdadera sorpresita, eso no les decepcionará!!!! – ¡Ya basta, eh ! Y antes que nada, yo no tengo intención de ofrecerlo a todo el mundo sino sólo a Mu, para darle las gracias por su hospitalidad. – Excúsame, pero él podría tomarlo más bien por una venganza - y con eso, Aiacos se echó de nuevo a reír como un loco. – él tiene mejor gusto que tú y es bien educado, además es muy abierto. – ¡ La cortesía no quiere decir que él apreciará tu... ejem "regalo" envenenado ! – Bien vi lo que comía para su desayuno esa mañana, estoy seguro de que esto le gustará... – No, francamente, si yo quisiera seducir a alguien, no es con eso que lo haría... Minos bufó exasperado. – Métete en lo tuyo - soltó secamente. El garuda sonrió. es que había visto justo... - ¿Oh, es que acaso toqué tu punto sensible, diríamos, eh ?! Minos no respondió, prefiriendo ignorar el comentario El Garuda se echó nuevamente a reír. – No quisiera desanimarte, pero creo que tendrás mucho trabajo, porque me parece que su corazón ya pertenece a otro – le dijo más seriamente, una vez que su risa desvaneció. – ¿Cómo lo sabes? - preguntó Minos, perplejo. – Lo sé, nada más. – ¿Y quién es? – El caballero de oro de Géminis... Hubo un silencio. – ¿ Cuál de los dos ? – preguntó finalmente Minos, alzando una ceja, lo que Aiacos no podía ver pero lo podía percibir perfectamente por el tono de su voz. – No aquel con que te habías divertido durante la guerra, pero su hermano ... – ¿ Cómo puedes saberlo, tú que estás en los Infiernos? – No te olvides que Mu tuvo que venir aquí para recuperar las 12 armaduras de oro y que yo soy quién lo acogió... – ¿Y él te dijo que tenía debilidad por el caballero de Géminis? – preguntó Minos con sarcasmo. – No, pero yo vi cómo trató la armadura de Géminis. Cinco habían sido bastante estropeadas, para no decir destruidas, pero ésta es la que más llamó su atención. Observó largamente el casco de la armadura, el que lleva dos caras, una que llora y la otra que tiene esa sonrisa sádica... Las palpó largamente, casi acariciándolas. Si su mirada era indescifrable, sus gestos no engañaban... También notó que faltaban unos fragmentos de la armadura... – ¿ Crees que están juntos ? – acabó por preguntar Minos pensativo. – Eso, no lo sé, ¡¡¡ no le pregunté !!! A ti te toca descubrirlo, me parece que estás en mejor posición que yo para eso, ¿ no ? – Por el momento, con lo poco que vi, no puedo decir nada... Mu es alguien muy reservado que controla todas sus emociones y en cuanto al otro esquizofrénico megalómano, apenas le vi ... – Sea lo que sea, el gemelo sería un gran imbécil si dejaba pasar una perla como Mu... – Sobre ese punto, estamos de acuerdo... – No le hagas daño, Minos, es una buena persona – Aiacos dijo con voz seria. – él me gusta. – Te gusta pero no estás enamorado de él... Si sólo es un capricho, yo, que tú, abandonaría... Y no te olvides que aún es un caballero de Atenea, aunque estamos en paz actualmente, no sería muy sabio salir con un enemigo potencial... – Bueno, es que lo estás defendiendo, eh... ¿Acaso tú también tendrías debilidad por él ? – Eso es simplemente por solidaridad himaláyica... – respondió el garuda con una sonrisa enigmática, que se dejaba traslucir en su voz – Además, te conozco, Minos... – Bueno... ¿Aceptas encargar lo que te pido ? – De acuerdo... ¡Pero no te quejes si estás acusado de haber premeditadamente intentado intoxicar al Santuario, ¡ eh ! Pues yo estaré de testigo de cargo por haberte puesto en guardia– se rió Aiacos. – Sólo encárgate de hacer lo que te pido, por favor... Y si estás bueno, te ofreceré un poco... – No, gracias, ¡ya cumplí mi buena acción ¡ya basta! Bueno, cuídate mucho... – Gracias, hasta mañana por la noche... Y con eso, Minos cortó la comunicación y se tumbó sobre el lecho pensativo. ¿El gemelo y el carnero, juntos ? Mu era más bien discreto y no dejaba traslucir sus emociones. De hecho, Minos no tenía ni idea si el carnero tenía alguien en su corazón y con menos aún de si se trataba de uno de sus colegas. No había notado un intercambio particular entre él y los otros al atravesar sus templos, aún menos con el gemelo. Sin embargo, en lo poco que se había cruzado con él, había notado la mirada poco amable del otro esquizofrénico respecto a él, tan desagradable como su hermano. Seguramente, debía ser de familia... Bah... Ya tendría la oportunidad de sondear al carnero de todas formas. Quizás esa misma tarde, cuando fueran a bañarse... *** Continuación del capítulo aquí ! ;) Gracias por haber leído, espero que les haya gustado. :) Dejar un comentario :
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