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Estrecha colaboración by Ariesnomu / Musaga4ever (traducción febrero /marzo 2009)
Capítulo 2 : ''Animación''
(continuación) :
Minos encontró a Mu en la cocina y bendijo al joven lemuriano por esa nueva comida fría típica de Noruega, que le hizo instantáneamente olvidar el desagradable calor, por el cual él realmente sufría.
La hora de la comida también fue un alivio para Mu, porque Minos estuvo obligado a quedarse quieto para comer, y cuando necesitaba algo, el carnero se lo traía inmediatamente por telequinesis, lo cual hizo sonreír mucho al grifo. El carnero era astuto como un mono... Finalmente, ambos bromearon mucho acerca de eso y Minos se aficionó a ese extraño poder. ¡ Era tan exótico ver los platos y los utensilios llegar por la vía aérea y casi obedecerle ! Myu no se divertía así por lo que sabía.
El carnero hasta fregaba los platos y cubiertos por telequinesis a medida que terminaban mientras seguía comiendo el resto de su comida del modo más natural del mundo.
Hmmmmm... El carnero era verdaderamente astuto, pensó Minos. Así, no podría rozarlo como si nada al secar la vajilla mientras Mu la lavaba, ni secarla con él. Qué lástima... Probablemente había exagerado un poco en su actitud durante todo el día, pero eso lo había divertido tanto. Bah, encontraría una manera de recuperar terreno esa tarde de algún otro modo...
No obstante, no pudieron cenar tranquilamente porque fueron constantemente interrumpidos por unos caballeros que querían atravesar el templo, tanto en la dirección ascendente como en la descendente.
Algunos regresaban, otros salían, todos venían a saludarlos sin anunciarse previamente, apareciendo repentinamente en el umbral de la puerta de la cocina, esperando sorprender dios solo sabe qué y observando, estupefactos, en lugar de lo que esperaban, objetos volantes perfectamente identificados que atravesaban el cuarto como si fuera algo muy natural, o sea para ofrecerse al grifo, o sea para lavarse por sí solos en el fregadero, o sea para secarse con un paño de cocina, o sea para colocarse con delicadeza en los armarios y cajones, mientras ambos ocupantes seguían comiendo tranquilamente y discutiendo como si nada.
Minos se sorprendió de que no hubieran simplemente preguntado si podían pasar desde la entrada, eso no era como si tuvieran algo que decir en particular al carnero. ¿ Y acaso no tenían un cosmos para anunciarse como la cortesía lo requería ?
Por supuesto, era mucho más amistoso venir hasta la cocina para charlar con ellos que pasar a hurtadillas, pero esto le pareció extraño a pesar de todo, su acogida glacial no le había dado la impresión de ser bienvenido en el Santuario y las miradas que le lanzaban no eran más alentadoras, por no decir que eran suspicaces, incluso burlonas. Pero posiblemente también venían simplemente para discutir un poco con Mu, a quien finalmente, él monopolizaba,
Sin embargo, aprovechó la ocasión para observarlos con su mirada aguzada y estudiar su comportamiento respecto al carnero, pero no, no halló nada particular, sino miradas de lo más normales o simplemente asombradas y trivialidades intercambiadas. Bueno, el esquizofrénico mal hablado aún no se había mostrado, no más que su tiñoso hermano, y por el momento, nada le hacia pensar que uno de ellos tuviera debilidad por el joven lemuriano y menos que esta fuera recíproca. Muy bien, él tendría toda libertad, entonces. Aunque un poco de guindilla no le hubiera desagradado...
En cuanto a Mu, él se sorprendió aún más que el grifo, nunca había visto tanta circulación a tal hora del día y se preguntó por un instante si no hubiera ocurrido algo importante mientras estaba con Minos, que sus compañeros de armas no se atrevían a decirle en presencia del Juez. Sin embargo, su maestro le hubiera advertido de eso por telepatía...
Se puso en contacto con Shion en seguida por si acaso y el Patriarca lo tranquilizó inmediatamente. No, nada particular había ocurrido, ninguna noticia ni buena ni mala procedente de Egipto ni del Reino de Hades. Aiacos no le había dicho nada tampoco a Minos sobre el asunto, Mu ya había preguntado al grifo acerca de eso.
Mu reflexionó acerca del extraño comportamiento de sus hermanos de armas que parecían tener hormigas en los pies, esa tarde. También, lo habían mirado de una manera muy rara, e igualmente habían observado al grifo de un modo bastante extraño.
Claro que él no tenía la costumbre de jugar así por telequinesis en su cocina, pero... cómo decirlo... era un caso de fuerza mayor que no podía explicárselos. ¿ Quizás eso fuera lo que avivaba la curiosidad de sus compañeros ?
Pero cada vez que subieron y descendieron las escaleras durante el día, él había observado como muchos los habían mirado con aire divertido, hablando en voz baja como si andarán con secretos. ¿No los estaban espiando ?... ¿ O sí ?
Bueno, con todas esas idas y venidas intempestivas, acabaron de comer más tarde de lo previsto y empezaron una partida de ajedrez que tuvo el mérito de clavar al grifo en su silla, aunque continuó guiñándole un ojo de vez en cuando, al esperar alrededor de dos horas, el tiempo que dura la digestión, antes de volver a la pequeña playa dónde Minos tenía intención de bañarse otra vez esa tarde. Es que el pobrecito transpiraba mucho.
Fueron molestados muchas veces también durante su partida por unos caballeros que iban y venían, y por Milo que volvió para recuperar su armadura.
Luego, por supuesto, el grifo volvió a la carga para persuadir al carnero de acompañarlo en su baño y medirse con él al nadar, y tuvo la agradable sorpresa de recibir una respuesta afirmativa que lo hizo muy vivaracho. Mu había finalmente aceptado porque necesitaba a la vez relajarse y desentumecerse el cuerpo, quedar sentado cada día o casi al estudiar documentos le molestaba, necesitaba ejercicio y ¿ qué mejor medio que la natación que solicita todos los músculos y entrena el aliento ? Sin contar que al encargarse de Minos cada día, ya no podía participar más en los entrenamientos cotidianos con sus colegas y eso ya lo extrañaba.
Y después de todo, Minos tenía un traje de baño ahora y parecía haberse calmado.
***
Llegaron a la pequeña playa y comenzaron a quitarse la ropa. La luna brillaba una vez más aquella tarde, pero algunas nubes dispersas atenuaban ligeramente su brillo.
Minos no dejaba de lanzarle guiñadas a Mu, estaba tan feliz y excitado como un adolescente. No se había sentido tan bien desde hacía mucho tiempo.
Mu por su parte trataba de ignorar esas ojeadas que lo ponían incómodo y casi comenzaba a sentir haber aceptado bañarse con el grifo. Es que éste se había quedado tan quieto durante la cena y claro, si tampoco tuvo mucha opción... pero también durante toda la tarde por lo que creía que se había calmado, pero aparentemente no era ese el caso.
A decir verdad, no sabía cómo tomar esa actitud que lo molestaba y lo conmovía a la vez. Es que el grifo parecía tan feliz. Por cierto, era un poco exuberante, un poquito avasallador, incluso atrevido, pero parecía formar parte de su personalidad. Le hacía pensar un poco en Máscara de la Muerte, aparte que no hablaba sin cesar ni tanto ni con las manos. De hecho, era más sutil, más seductor, más audaz también, como si le extrañara un poco de afecto y cariño.
Pero, en fin, una vez que esté en el agua, sólo tendrá que concentrarse en nadar, lo cual ya no tardaría en ocurrir...
– Eh... ¡ Mu ! ¡ Minos !
Voltearon con rapidez hacia la voz que los llamaba y tuvieron la sorpresa de ver a Milo y a Máscara de la Muerte llegar hacia ellos, haciéndoles grandes señas con la mano. Bueno, hablando del lobo...
– ¿ Vais a bañaros ? – pregunto Máscara de la Muerte una vez que los alcanzaron.
No, recogemos fresas, Minos tuvo ganas de responderle.
– Sí – respondió Mu – ¿ Os juntáis a nosotros ? Vamos a hacer una carrera de velocidad...
Después de todo, aquellos dos pondrían un poco de animación y eso aumentaría la estimulación, sin contar con que eso podría calmar el ardor eventual del grifo...
– Sí, ¡ con mucho gusto ! ¡ Dos signos de agua contra dos signos de fuego, eso va a ser espectacular ! – se entusiasmó el cangrejo, para el alivio de Mu y disgusto del grifo.
– ¿ Entonces, esos son los trajes de baño que os ofrecistéis mutuamente ? –pregunto Milo mientras empezaba a andar rondándolos.
– Sí – respondió lacónicamente Minos, francamente no muy encantado de ver a esos dos intrusos incrustarse como unos parásitos en ese momento que tanto había ansiado durante todo el día.
¿ Es que no podían dejarlo ligar tranquilamente con su carnero ?
– Wowwwwwwwww... Muy hermoso – dijo el cangrejo al contemplarlos con un aire muy apreciador – ¿ Es Mu quién lo eligió ? – añadió con una pequeña sonrisa apenas disimulada.
Mu casi se ahogó y Minos contuvo su risa al oír la pregunta y al ver la molestia del carnero.
– ¡ Nada de eso !
– Cada uno de nosotros escogió su propio traje de baño – aclaró el grifo, ayudando al carnero – El suyo también es hermoso ¿ no ? Y muy bien sentado...
– Heeeeeeeeeeeeee... ¡Muy sexy, Mu! – exclamó el cangrejo mientras gravitaba alrededor de él.
– Te daré las referencias del modelo, si quieres lo mismo – respondió Mu, mirándolo con aire molesto. No le gustaba que le auscultaran como si fuera una bestia curiosa, sobre todo cuando llevaba una ropa tan ligera.
– Y vosotros dos ¿ nos mostráis vuestros trajes de baño ? –preguntó el grifo, irritado también de ser estudiado como una bestia de feria. Pavonearse ante el carnero, sí, mil veces sí, pero ser examinado de tal modo por otros, que de buena gana hubiera mandado a los Infiernos...
– Bah.... solo algo muy clásico...
– Pero son muy hermosos también y muy favorecedores – comento Mu cuándo acabaron de desvestirse.
– ¿ Verdad ? Gracias, Mu...
– Bueno, entonces ¿ nadamos a partir de la primera boya hasta la quinta boya allá y volvemos ? – propuso Milo indicando las boyas a lo lejos que bordeaban esa parte de la costa.
– ¿ Y si hacemos una carrera de relevos ? – preguntó el cangrejo.
– ¿ Con qué ?
– Eh... Bueno... veamos... ¡ con nuestros trajes de baño ! – respondió Máscara de la Muerte con una guasona sonrisa.
– ¿ Qué ? ¡ Ni hablar ! – se disgustó el carnero.
– ¡ Anda, sí, sí ! ¡ Será más divertido ! – exclamó el escorpión – Además, será sólo entre nosotros...
Es que más que nadar con ellos, esos dos querían ante todo poner al carnero y al grifo juntos...
Minos tuvo que admitir que la idea no le desagradaba, sobre todo si él formaba equipo con Mu, y ya imaginaba a un carnero muy confuso al quitarse su traje de baño en el agua para devolverle a él o recibir el suyo, a sabiendas de que su compañero de carrera se hallaba a su lado en cueros... Finalmente, aquellos dos iban a ayudarle a pervertir al sabio y calmo lemuriano...
– ¡ Conchas, eso será muy bueno ! – replicó Mu mientras hacía aparecer por telequinesis unas conchas anchas recogidas precipitadamente entre las que cubrían la arena.
– Es demasiado pequeño, se necesita algo visible por el equipo adverso... ¿ Un traje de baño, eso sería muy apropiado y tiene colores...
– ¿ Y eso, queda bastante visible ? – replicó Mu mientras hacía aparecer trozos de ramas de pino recogidos de prisa con telequinesis.
– Sí, pero no va a ser práctico llevarlos mientras nadamos. No, de verdad, los trajes de baño, ellos son lo ideal, sólo se necesita cambiarlos y llevar el de su compañero...
– ¡ Ni hablar ! ¡ Ustedes dos estén juntos, pero nosotros no! – protestó el carnero.
Todavía no, pensó Minos con una pequeña sonrisa de soslayo.
– Lo más simple es tocar la primera boya cuando uno vuelve para permitir a su compañero irse – propuso diplomáticamente el grifo.
– ¡ Muy bien ! ¡ Estoy de acuerdo ! – asintió Mu, por lo que Minos le dirigió una sonrisa.
– Bueno, de acuerdo – concedió el cangrejo.
– ¿ Entonces, hacemos los equipos ? ¿ Ambos signos de agua contra ambos signos de fuego ? – preguntó Milo.
– De acuerdo...
***
– Bueno, entonces, nos colocamos por cada lado de la primera boya y ¿ nadamos hasta la quinta boya allá y volvemos? – prosiguió Mu.
– ¡ OK !
– ¿ Cinco idas y vueltas para cada uno ? – propuso Minos
– ¡De acuerdo!
Todos entraron en el agua y nadaron hasta la primer boya, donde ninguno de ellos hacía pie. Máscara de la Muerte y Minos se propusieron de golpe para empezar la carrera, intercambiando una mirada llena de desafío, y arrancaron a toda velocidad tan pronto como la señal fue dada por Milo.
Máscara de la Muerte era ciertamente el mejor nadador del Santuario, el agua era su elemento y con su poderosa musculatura y su técnica probada tanta como aguzada, surcaba las aguas tal como un delfín.
Minos no era menos y demostró que él también era un excelente nadador, poderoso y resistente a pesar de su silueta más fina y más ligera, ya que rivalizaba en reñida lucha con el cangrejo, obligando a ese último a superarse, al menos por no hacerse adelantar por el grifo.
Se parecían a dos peces voladores que sobrevolaban las aguas, dos exocétidos que rivalizaban en potencia y en velocidad y redoblaban con vigor para no dejarse adelantar ni distanciar por el adversario.
Milo y Mu eran más o menos de fuerza equivalente, Mu compensando con su técnica y su peso más ligero lo que el escorpión poseía en fuerza gracias a su corpulencia más imponente. Su carrera fue también reñida, con una muy ligera ventaja para el escorpión al regresar.
Por orgullo y también para impresionarlos, Minos dio todo lo que tenía y alcanzó rápidamente a Máscara de la Muerte, y hasta consiguió superarlo sin dejarlo volver a su nivel en ningún momento. Mu conservó su ventaja frente a Milo, incluso en la vuelta siguiente, pero en medio de la quinta ida, el cangrejo consiguió volver al nivel del grifo y hasta lo adelantó ligeramente, al poner todas sus fuerzas en la carrera con la rabia de la desesperación.
El grifo redobló inmediatamente con esfuerzos, pero de repente soltó un grito y dejó brutalmente de avanzar, sus brazos se agitaron por encima de su cabeza que apenas sobresalía fuera del agua y desapareció por intermitencias en el mar.
Mu abrió desmesuradamente los ojos y al presentir un peligro, se teletransportó inmediatamente al lado del grifo, llegando cerca de él en el momento preciso en que se hundía. Mu se zambulló de inmediato, lo cogió por la cintura y lo llevó a la superficie del agua. Había perdido el conocimiento y ya no respiraba.
Se teletransportó con él en la arena y lo extendió dulcemente sobre una toalla desplegada con emergencia por telequinesis. Se arrodilló y se inclinó hacia él, abrió su boca con ambas manos, tomó una profunda inspiración y se inclinó aún más, y mientras le pellizcaba la nariz, sopló en la boca del grifo para reactivar su respiración antes de empezar un enérgico masaje cardíaco con ambas manos sobre su inerte torso. Reiteró sus acciones unas cuantas veces y pronto, el grifo fue sacudido por sobresaltos, y tosiendo violentamente, escupió el agua de sus pulmones.
Máscara de la Muerte y Milo llegaron en ese momento.
– ¿Qué pasó ? – preguntaron a coro al llegar, ligeramente sofocados
– Me parece que tuvo un calambre... – respondió Mu quien sondeaba rápidamente por psicoquinesis el cuerpo del grifo y se fijó en su pierna izquierda, donde detectaba una fuerte contracción muscular.
– Sí... Es la primera vez que me ocurre desde hace bastante tiempo... – respondió Minos mientras recuperaba el aliento y se incorporaba para sentarse, haciendo una leve mueca de dolor – Tuve un calambre muy fuerte en mi pierna izquierda que me paralizó instantáneamente. Ni siquiera lo sentí llegar. Probablemente hice un esfuerzo demasiado violento demasiado bruscamente...
Mu pasó su mano encima de susodicha pierna y una dorada aura apareció alrededor, y luego hizo recorrer su dulce cosmo-energía por toda la pierna.
Minos casi tuvo escalofríos, era extremadamente agradable, deliciosamente cálido y apaciguador. Y se trataba de Mu. Quien lo manoseaba con su dulce y cálida cosmo-energía. Muy cálida. Por Hades, es que era... placentero... Muy placentero...
Casi demasiado, a tal punto que la situación empezaba a hacerse crítica y tuvo que hacer un considerable esfuerzo para impedir que su cuerpo le traicionara ante tres caballeros de oro, quienes lo observaban con intensidad y preocupación.
– ¿ Te sientes mejor ? – preguntó Mu al cabo de un momento.
– Sí, gracias Mu... No sé que es lo que hiciste pero tus manos son una verdadera maravilla...
El carnero emitió una risita.
– Solo es un poco de psicoquinesis – explicó.
– Te debo la vida, porque si no fuera por ti, me hubiera ahogado...
– Bueno, quizás sea mejor acabar por esa noche... – declaró Milo.
– Sí, sería más prudente – asintió Mu.
– ¡ Soy capaz de reanudar la carrera ! – protestó Minos, y con eso intentó levantarse, pero los tres caballeros de oro lo detuvieron.
– No, lo dejamos para mañana, si quieres – propuso el escorpión.
– De todas formas, te defiendes súper bien – declaró Máscara de la Muerte al grifo, sinceramente admirado – ¡ Me obligaste a superarme y hace ya mucho tiempo que no había nadado así ! ¿ Te entrenas con frecuencia ?
– En mi juventud, sí. En los lagos de montaña y en los fiords, cada día a lo largo del año, incluso en pleno invierno en las aguas heladas...
– ¡ Brrrrrrr ! ¡ Mamá mía ! – soltó Máscara de la Muerte de manera teatral – ¡ Me da frío hasta en los huesos de sólo pensarlo !
– ¡ Es un muy bueno entrenamiento y es excelente para la circulación de la sangre ! – sonrió Minos.
– ¡ Sin mí, eh ! Yo, si la temperatura del agua no está al menos a 25 °C ¡ ni siquiera pongo un dedo del pie en ella !
– ¡ Yo tampoco ! – añadió Milo.
– ¡ Debiluchos ! – se rió Mu, quién también estaba acostumbrado a las aguas heladas de las altas montañas de su Tíbet natal, y todos se echaron a reír a carcajadas.
– Bueno, entonces ¿ nos tomamos el desquite mañana por la noche ? – preguntó el grifo.
– ¡ Con mucho gusto ! – respondieron el escorpión y el cangrejo con una sincera sonrisa.
Entonces, se secaron rápidamente, compartiendo las toallas que Mu había traído, volvieron a vestirse y regresaron tranquilamente hacia el Santuario, mientras discutían alegremente.
Minos sonreía, casi eufórico. Finalmente, la noche no había pasado nada mal, excepto por el hecho que había estado a punto de ahogarse. Aquellos dos eran más bien agradables, la carrera había sido de lo mejor aparte de su calambre y hasta había tenido derecho a una sesión de boca a boca con el carnero en persona, lamentando haber estado inconsciente, seguido por un masaje cosmoenérgico de lo más delicioso por toda su pierna, que había subido hasta su entrepierna... No había esperado tanto a primera hora de la noche...
Finalmente, agradeció interiormente a ambos artrópodos, sin sospechar que detrás de ellos, un gemelo escondido y fulminante los estaba observando alejarse de la pequeña playa, rebautizándolo con diversos nombres de aves y preparado a galaxian explotarlo en la primera ocasión...
***
Gracias por haber leído, espero que les haya gustado. :)
Siguiente capítulo ''Rivalidad'' aquí ! ;) Mucha animación por venir ! ;DDD
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