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“ÓSMOSIS” by Ariesnomu / Mu Saga 4 ever (verano 2007)
Capítulo 10 : El signo de fuego (Advertencias : NC-17)
Después de su ducha, desayunaron tranquilamente en la cocina. Pues, en la medida en que Saga lo permitió, ya que no dejaba de robarle besos a Mu, en los labios o en el cuello, preferiblemente en sus puntos muy sensibles, o en los hombros, ya que ambos sólo llevaban sus pantalones y andaban con el torso desnudo, mientras le abrazaba posesivamente por detrás. Cuando estaba preparando un café para el geminiano o un té para él mismo, o cuando estaba batiendo y cociendo los huevos para hacerlos revueltos, lo que se convirtió en un verdadero ejercicio de concentración y de telekinesis, e igualmente cuando sirvió los platos.
No le había mentido cuando hablaba de recuperar el tiempo ni en decir que le amaría por días enteros. Mu se dejaba hacer de buena gana entre risas, enternecido y conmovido por tantas demostraciones de auténtico cariño y afecto, que no le desagradaban en absoluto. De hecho, adoraba esos afectuosos gestos, ya era adicto, y se los devolvía con igual devoción e intensidad.
Ahora, habían terminado de lavar la vajilla, un milagro entre tantos besos de tornillo por todos lados, y se encontraban besándose en una frenética guerra de lenguas, con Mu sentado en la mesa de la cocina y Saga a medias tumbado sobre él.
Hasta que Mu se liberó del beso, pero no del abrazo.
– Mmmmhh... Saga... tenemos que ir al entrenamiento... – Mu susurró, no obstante sin apartarse de su geminiano – Vamos a llegar tarde si seguimos así...
– No quiero ir – le respondió, mientras ahora estaba chupando un delicioso hombro aterciopelado.
– Somos caballeros de Atenea antes de ser hombres... ¿ Recuerdas ? – echando la cabeza hacia atrás en señal de suma apreciación.
– Ya tuviste tu entrenamiento de psicokinesis... – asaltando su otro hombro.
– Jajaja ! Sí, gracias a ti... Pero tú no tuviste tu sesión...
– ¿ Qué te parece una sesión de cuerpo a cuerpo...en la cama ? O en el sofa, o en ...
– ¡ Saga ! Crees que podrás esperar hasta la noche ? – Mu exclamó, divertido.
– No – fue la respuesta sin apelación, directa y firme, antes de robar un nuevo beso, uno profundo.
– Mmmmhh... Pues... ¿ Es que tendré que atarte y encerrarte, entonces ? Tenemos un día cargado por delante...
– ¿ Eso es una declaración de guerra ? – con voz ronca, antes de robar otro beso, largo y aún más profundo.
– Mmmmhh... No, es una promesa, y yo suelo cumplir mis promesas...
– Quizás logre esperar si me permites tomar mi ducha en tu templo después del entrenamiento. Contigo, por supuesto...
– ¿ Hmm ? ¿ Como hace un momento ?
– Aún mejor... – otro beso húmedo.
– Mmmmhh... ¿ Ah sí ? ¿ Eso es una promesa ?
– Es una predicción que leí en las estrellas... – fue la respuesta, antes de volver a chupar un labio.
– Mmmhh... Entonces... ¡¿ Qué estamos esperando ?! ¡ Vámonos al entrenamiento para regresar más pronto !
– Espera... Todavía, nadie ha cruzado tu templo, tenemos un poco de tiempo...
Pero justo en ese momento, Shaka y Aioria se anunciaron en la entrada de la casa de Aries.
Mu se irguió a la velocidad de la luz. Se vistió usando su poder psíquico, materializando su túnica y sus sandalias directamente sobre él, mientras le preguntaba a Saga si quería acompañarle y si quería que le vistiera. El geminiano asintió para acompañarle, feliz que Mu no deseara esconder su nueva relación, y se dirigieron ambos tomados de la mano hacia la entrada del templo para acoger a sus amigos.
– Hola, Shaka, hola Aioria... – Mu les saludó a ambos – Podéis pasar...
– Hola M... – Shaka y Aioria se pararon en seco al ver a Saga aparecer al lado de Mu, semi-vestido, o mejor dicho, semi-desnudo.
¿ Qué hacía él en tal estado en la casa de Aries a tal hora ? El entrenamiento aún no había empezado... Y... ¿ Estaban tomados de la mano ?
– Hola, Shaka, hola Aioria... – Saga les saludó a su vez – Mu y yo ya hemos comenzado el entrenamiento... – añadió con una pícara sonrisa, como respondiendo a sus mudas preguntas.
Mu se sonrojó hasta la raíz del pelo, pero sonreía también, y abrazando a Saga por un lado, declaró :
– A decir verdad, lo empezamos anoche... – por lo que fue Saga quién se sonrojó a su vez – después de habernos declarado nuestros sentimientos – Mu aclaró, mirando a Saga con una luminosa sonrisa al decirlo.
– ¡ Mu ! Me alegra mucho por ti... – exclamó Shaka, a la vez sorprendido y alegre para su mejor amigo cuyos ojos brillaban de felicidad – Por ti también, Saga – añadió. Felicidades...
– Enhorabuena a ambos – agregó Aioria.
Ambos abrazaron calurosamente al lemuriano y dieron una fraternal acolada al geminiano, y después de que sus amigos cruzaron el templo, Saga se vistió y ambos subieron hasta la tercera casa para anunciar a Kanon que estaban juntos. Encontraron a Aldebarán en las escaleras, que saludaron, y al gemelo menor en la entrada del templo de Géminis. éste estaba a punto de salir y se había preguntado donde se encontraba su hermano, al no verle en su habitación cuando había despertado.
Kanon se alegró por su hermano, que se veía tan feliz y tan relajado. Después de días de depresión, había recobrado esa chispa tan particular en sus ojos y ahora, su rostro irradiaba la felicidad. Todo eso por Mu... En una sola noche... Después de haber aliviado su conciencia y curado su alma martirizada... Kanon miró a Mu con una expresión de sumo agradecimiento y lo abrazó con fuerza. Verdaderamente, el joven lemuriano tenía un poder particular sobre su hermano.
Al ver su preocupación cuando le había preguntado por su opinión acerca de la armadura de Géminis, Kanon había sospechado que el lemuriano le tenía mucho cariño a Saga, pero no imaginaba que fuera tan profundo, y por otra parte, no se figuraba en absoluto que Saga estaba enamorado de Mu. Aunque había notado su descuido y su mirada asesina dirigida hacia Máscara Mortal durante el precediente entrenamiento pero no lo había relacionado con Mu.
Luego, mientras Kanon se alejaba en dirrección al Coliseo, Saga y Mu decidieron esperar a Máscara Mortal y a Afrodita, que ciertamente habían dormido en la casa de Piscis ya que habían cenado en el templo de Capricornio anoche.
Saga le había explicado a Mu durante la ascensión por las escaleras que había sorprendido su conversación con Máscara Mortal en la playa, al regresar del Cabo Sunión por el acantilado, y que tenía que agradecer al cangrejo por haberle permitido conocer sus sentimientos. Si no hubiera sido por los esfuerzos de Máscara Mortal, nunca le habría declarado su amor a Mu y no se encontrarían juntos ahora.
Cuando aparecieron los dos caballeros que Saga había llamado 'mariscos' en sus pensamientos durante un ataque de celos, Máscara Mortal intercambió inmediatamente una sonrisa y una mirada de complicidad con Mu al verlo al lado del geminiano, ambos tomados de la mano y resplandecientes de alegría, y lo miró con intenso cariño. Estaba dichoso de ver al joven lemuriano irradiando la felicidad así, y estaba contento de haber podido devolverle un favor a cambio de lo que Mu había hecho por él y Afrodita ante el Muro de los lamentos y al regresar a la vida. Pero no hubiera imaginado que las cosas se habrían arreglado tan pronto, en una sola noche...
Se dieron fraternales abrazos o apretones de manos y entonces, ambas parejas se dirigieron hacia la arena principal del Coliseo, tomadas de la mano, y pronto, todos estaban presentes y listos para el entrenamiento.
Saga siguió entrenando con su hermano pero sus compañeros notaron inmediatamente la alegría que iluminaba su rostro y la aura que le envolvía. Poderosa, luminosa, calurosa, serena, irradiando de nuevo la potencia, la suavidad y la bondad ... Como antes. Como en su juventud. Como antes de la tragedia. Chispeante y luciente, teniéndose de nuevo orgullosamente derecho en la majestuosidad de su imponente estatura, seguro de sí mismo, el gran Saga de Géminis estaba de vuelta entre los caballeros de oro. Por fin.
Todos esbozaron una sonrisa feliz y enternecida mientras Máscara Mortal y Kanon echaban vistazos complices a Mu, quien desviaba la mirada, sonriente y levemente sonrojado, al mismo tiempo que contemplaba muy a menudo a su geminiano de reojo con infinita ternura.
Cuando el entrenamiento terminó, Saga acompañó a Mu a su templo mientras los otros se dirigían hacia las duchas del Coliseo, y el geminiano cumplió su promesa. Haciendo que su ducha juntos se transformara en una sesión a la vez deportiva y deliciosamente tierna, culminando en un nuevo viaje hacia las estrellas, amando a su carnero de igual forma que al despertar aquella mañana, envolviéndolo en sus brazos por detrás con todo el amor y la ternura de los que era capaz, besándose con intensidad en el sublime momento del éxtasis, abandonándose sin reserva el uno al otro y alcanzando una nueva gloria grandiosa en el infinito espacio tiempo del amor.
***
Pasaron el día juntos con sus compañeros en diferentes grupos, reunidos y discutiendo alegremente en un templo alrededor de unas bebidas o de un juego, comiendo con unos, dando un paseo con otros, en el pueblo, entre unas tiendas y el mercado, por lo que llevaban ropa más moderna, jugando después en equipos y cenando en la playa alrededor de una barbacoa.
Quedando al lado de Mu, Saga aprendía de nuevo a apreciar la compañía de sus hermanos de armas, entre intensas miradas hacia su carnero y recibiendo a cambio luminosas sonrisas y ojeadas cargadas de promesas.
El día pasó así a la vez rápida y lentamente.
Rápidamente porque estaban en muy buena compañía, haciendo que nunca se aburriesen, y lentamente porque dos caballeros anhelaban volver a encontrarse a solas en la intimidad de la noche.
Por fin, regresaron al Santuario, tomados de la mano, junto a sus amigos, de los que se despidieron en la entrada de la primera casa.
Apenas habían atravesado la entrada del salón cuando Saga atrapó a Mu entre sus brazos y con un ágil movimiento, lo acorraló contra la pared para besarle desesperadamente, como si no lo hubiera visto desde hacía unos meses y nunca volviera a verlo. Mu respondió al beso con igual ardor, abrazándole con fuerza, y se devoraron por un largo momento así, agarrados el uno al otro.
– Mmmhh... Te eché de menos todo el día... – Saga susurró finalmente contra sus labios.
– Hemos pasado todo el día juntos...
– Sí, pero no como lo hubiera querido...
– ¿ No te gustó ?
– Claro que sí, pero... esto me gusta muuuucho más...
Y con eso, volvió a besarle apasionadamente. Abrazados y pegados el uno contra el otro, se dirigieron finalmente hacia el dormitorio entre risas y voluptuosos besos.
Pero cuando entraron en la habitación, una sorpresa esperaba a Saga.
Mu había dispuesto velas azules por todas partes en la habitación y las encendió por telekinesis.
También, había cambiado las cortinas y las sábanas violetas para nuevas de color azul y verde, que hacian juego con el magnífico pelo y los hermosos ojos de Saga.
Oooooooh, qué romántico...
Saga volteó sorprendido hacia Mu, quién le dirigió una sonrisa luminosa, una de esas sonrisas de las que sabía el secreto y que infaliblemente tenía el don para derretirlo, y esa vez no fue excepción ninguna, el geminiano se fundió.
– ¿ Cuando tuviste el tiempo para preparar eso ? – atinó a preguntar por fin, ya que habían pasado el día entero juntos, sin estar separados. O casi.
– No tienes idea de lo que se puede hacer por telekinesis... – Mu le respondió con risueños ojos – Ya sabes que puedo teletransportarme a la velocidad de la luz... Pues, mientras estábamos en una tienda del pueblo, me teletransporté a otra tienda que conozco para buscar y comprar velas y sábanas, que trajé aquí, y mientras nos despedimos de los otros en la entrada hace poco, pues, cambié la decoración...
Saga lo estaba mirando con asombro, enternecido por las atenciones de su carnero y deslumbrado por la eficacia y variedad de las posibles aplicaciones de sus poderes mentales. Algo le decía que no estaba al cabo de sus sorpresas con su muy atento lemuriano...
Volvieron a besarse con voluptuosidad, y pronto Mu empezó a desabrochar la camisa que Saga llevaba. Lo hizo despacio, con una mano, un botón tras otro, pero súbitamente, Mu se liberó del beso para mirar a Saga con ojos aún más risueños y traviesos, y antes de que el geminiano pudiese abrir la boca para preguntarle lo que le pasaba, su joven carnero utilizó su poder psíquico para quitarle su camisa y su pantalón de una sola vez, teletransportándolos directamente hacia la silla, haciendo soltar el botón de su pantalón y los últimos de su camisa por telekinesis.
Inmediatamente después, la ropa de Mu siguió el mismo camino, de la misma forma, ante un muy sorprendido Saga, y las sandalias de ambos desaparecieron también para materializarse cerca de la silla. Sólo les quedaban su boxer.
Oooooooh, es que su carnero había decidido tomar la iniciativa, y parecía...muy...apresurado...
Y de nuevo, antes de que pudiese decir algo, Mu ya lo estaba besando con pasión, abrazándole con fuerza, mientras lo dirigía hacia la cama, donde se tumbaron suavemente.
Mu despegó su boca de la suya y se acomodó encima de él a horcajadas, tomando los brazos de Saga para colocarlos a cada lado de su cabeza, donde los sujetó suavemente con sus manos. Lo miró con una ternura mezclada de una suma travesura que Saga nunca había visto en esos hermosos ojos de un violeta tan profundo, que ahora brillaban intensamente con un ardiente deseo y en los que se perdió nuevamente, como hipnotizado.
Mu le sonrió y se inclinó de lado hacia su rostro, haciendo caer sobre un hombro largos mechones de su sedosa melena malva como una cortina, y entreabriendo la boca, acercó de nuevo sus labios a los suyos, pero esa vez despacio, muy despacio, como si fuera a tocar a una mariposa.
Saga cerró los ojos y abrió la boca en anticipación, tendiendo los labios, esperando el delicioso contacto de esos labios tan suaves y sabrosos que le volvían loco, pero en su lugar, recibió un lametón muy sensual sobre cada labio, repetidamente, mientras sedosos mechones acariciaban su cuello y su hombro, haciéndole estremecerse de pies a cabeza.
Tendió el cuello y la lengua, pidiendo una caricia de su gemela, que le fue otorgada pero sólo sobre la punta y de lado, una y otra vez, excitándola más y más. Extendió aún más su lengua en busca de más contacto, y por fin recibió la esperada recompensa cuando una golosa boca la atrapó por entero y la succionó voluptuosamente con intensidad, en lentas y profundas pulsaciones, antes de retirarse despacio y volver a engullirla de un solo golpe para chuparla con pasión, una y otra vez.
Saga gemía de placer sin parar por los exquisitos contactos. Es que Mu aprendía muy rápido... Se había mostrado fogoso anoche, y ahora descubría su sensualidad y su lascivia. Mmmmmm, la noche se anunciaba muy larga... Y Saga se dejaba hacer con sumo placer, disfrutando las deliciosas acciones de su carnero y todas las sensaciones que le proporcionaba.
La boca soltó su lengua por fin, sólo para entregarla a una lengua que la acarició por todas partes antes de enrollarse alrededor de ella con lascivia y atraerla en su residencia para mimarla en su cálidez, acariciándola alternativamente por debajo y por encima.
Mientras tanto, los labios se unieron por fin, pegándose íntimamente con suavidad, moviendo sensualmente los unos contra los otros con voluptuosidad, sin querer despegarse y deleitándose de ese embriagante contacto mientras las lenguas seguían sus sensuales juegos.
Después de una intensa degustación, Mu abandonó su boca y fue directo al pecho que sembró de húmedos besos, probando la sal y el sol de su piel bronceada, mientras su cabello acariciaba deliciosamente la superficie que sus labios no estaban besando, desde el cuello hacia los pectorales, pasando por un hombro, antes de hacer caso a un delicado botón rosado. Lo besó tiernamente, una y otra vez, moviendo su cabeza de un lado al otro, y pronto con pasión, largamente, antes de acariciarlo lentamente con su lengua por toda su superficie, y finalmente lo tomó entre sus labios, empezando a chupar y aspirar y mamarlo con devoción, mientras sus manos liberaban los brazos del geminiano para acariciar sus hombros y su pecho. Rozó sus dientes contra el tierno botón y luego lo acarició de nuevo con su lengua para consolarlo y apaciguar el ligero dolor que había provocado, y cuando sintió que se tornaba muy rígido, depositó un último besó y lo abandonó para cuidar su gemelo, que casi se encontraba trémulo por la anticipación del cariño que esperaba recibir. No lo decepcionó, mientras poderosos brazos le estrechaban con fuerza y profundos gemidos creciendo en intensidad como en tono llenaban su oído, animándolo a seguir.
Por lo que se demoró allí hasta la saciedad, y deslizándose entre los brazos que le apretaban, mientras él mismo abrazaba el firme torso con fuerza, luego bajó por los abdominales que honró con igual dedicación y ternura, besando, lamiendo y mordisqueando por todas partes, redibujando todas las líneas y los volúmenes de esos esculpidos músculos con sus ardientes labios y su lengua de fuego, excitándolos con sus dientes mientras su cortina de seda acababa de estimularlos con deliciosas y lentas caricias, provocando fuertes arqueamientos del cuerpo bajo el suyo y hondos jadeos.
Cuando se sació de esos abdominales, Mu levantó la cabeza para observar a Saga que lo estaba mirando, ansioso por su próximo movimiento. Le dirigió otra traviesa mirada que le dejó aún más ansioso y sin previo aviso, atrapó su boxer con los dientes por un lado y con su mano por el otro lado, y mirándolo a los ojos, empezó a bajar la prenda, muy, muy despacio, hasta que el aprisionado miembro fue liberado de su cárcel, irguiéndose orgullosamente al aire libre de un solo golpe y palpitando con intensa vida, y entonces, el boxer fue deslizado a lo largo de las interminables piernas con una urgencia que sólo igualaba la ansiedad de Saga, arrancando casi gritos por parte del geminiano.
Mu volvió entre las piernas de Saga donde se acomodó, y fijó la erguida y endurecida virilidad que parecía llamarle a gritos por muchoooo cariño. Era verdaderamente hermosa : pura, tersa, ahusada, hinchada, sobierbamente erigida tal una altiva estatua o un imponente obelisco en una plaza.
Nunca hubiera imaginado que esa parte de la anatomía pudiera ser tan bella, tan atractiva, tan deseable, tan...sexy.
Tampoco hubiera imaginado que tocar aquella íntima parte pudiera brindar tanto placer, hasta la locura. Recordó el sumo placer que Saga le había dado dos veces anoche, sin que tuviese la oportunidad de devolvérselo desde entonces, y sin pensarlo más, entreabriendo la boca, Mu acercó sus labios, cerrando los ojos para probar mejor la palpitante hombría.
Pero Saga lo detuvo.
– Mu, no tienes que hacerlo...
Sorprendido, Mu levantó la cabeza y mirándolo con una ternura mezclada de deseo, le susurró suavemente :
– Lo quiero, Saga, déjame hacerlo.
– Pero...
– Ssssssh...Estoy seguro, Saga, de verdad lo quiero.
Mu subió sobre su cuerpo, acercó su hermoso rostro al de Saga que tomó en sus manos, y sumiendo su mirada de amatista en las profundas esmeraldas del geminiano, le dijo con dulzura :
– Déjame mostrarte cuánto te amo. Eso es algo puro, es un acto de amor, y quiero dártelo, quiero darte lo más hermoso. Con todo mi amor...
– Entonces...Después, quiero ser tuyo – fue la respuesta de Saga.
Mu lo miró sorprendido, su corazón faltó un latido antes de acelerarse súbitamente después, mientras su cerebro pareció tratar la información a marcha lenta.
– Saga...
Saga le sonreía a la vez divertido y tiernamente, y abrazándole y rozando su nariz contra la de Mu, añadió, devolviéndole sus palabras con una tierna sonrisa :
– Ssssssh...Estoy seguro, mi amor, de verdad lo quiero. Eso es un acto de amor, y quiero darte todo mi ser, todo lo que soy. Quiero regalártelo..
– Saga............Ya me lo has regalado todo... – dijo Mu muy emocionado.
– Pero todavía no así. – le sonrió, acariciando su espalda suavemente y depositando un besito en su nariz.
Mu lo miró intensamente, sin mover y sin hablar, muy conmovido por esta entrega total que le ofrecía Saga. Unas lágrimas rodaron por sus mejillas.
– Vamos, carnero mío, pues no vas a olvidarte de tu asunto... ¿ Acaso no tienes una tarea pendiente que hacer ahora mismo ? – preguntó Saga con una pícara sonrisa.
– Es que cierto geminiano mío parece hacer todo lo posible para distraerme de mis deberes sagrados – le respondió Mu con una nueva chispa de travesura en sus amatistas.
– ¿ Así ? – arqueando una ceja, muy divertido – ¿ Yo tengo la capacidad de desviar al poderoso caballero de Aries de su labor ?
– Absolutamente, y me parece que esto merece un castigo que voy a darte de inmediato– anunció Mu con una traviesa sonrisa – Al quíntuplo del perjuicio sufrido. Por lo menos... – añadió con falsa cara de reproche.
Saga rió fuertemente.
– Pues, me parece que tendría que apartarte de tus deberes lo más que pueda para que me castigues así muy a menudo – declaró sonriéndole.
– ¡ Licencioso geminiano !
Y sin más, atrayendo el rostro de Saga al suyo, Mu lo besó apasionadamente, degustando nuevamente sus labios con evidente deleite, mientras se abrazaban con fuerza.
***
Continuación del capitulo aquí. (NC-17) ;D
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