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“ÓSMOSIS” by Ariesnomu / Mu Saga 4 ever (verano 2007) Capítulo 3 : Revelaciones Eran las cinco de la tarde. Sus delgados dedos apretados alrededor de un gran rollo de papeles como si fuera su más precioso tesoro, Mu estaba subiendo las interminables escaleras hacia el tercer templo, con el corazón latiendo. Sabía que Saga estaba a solas ya que Kanon había cruzado su casa, diciéndole que iba al pueblo a encontrar a Camus, Milo y Aldebarán, y le había preguntado si quería acompañarles. Había rechazado la invitación, teniendo aún demasiado trabajo con las armaduras. Sin embargo, cuando le había preguntado cómo se encontraba su hermano, Kanon le había respondido con tristeza que estaba encerrado en el templo, como de costumbre... Afligido tanto por la preocupación del gemelo como por el estado de Saga que no parecía mejorarse, Mu le había informado que había terminado la reparación de su armadura y que estaba dispuesto a traérsela. Le había mostrado el resultado de su arduo trabajo y Kanon se había emocionado más allá de las palabras. Pero, si eso no le molestaba al gemelo, Mu prefería encontrarse a solas con Saga para hablar con él. Kanon había asentido, comprensivo, le había mirado con una intensa expresión de esperanza y agradecimiento mezclados, le había dado las gracias de antemano y se había despedido de él deseándole buena suerte antes de continuar su camino hacia el pueblo. Entonces, Mu llevaba la armadura de Géminis consigo. O más bien en el aire, por telekinesis. Como lo había hecho tantos años atrás... Llegó por fin al tercer templo y encendió levemente su cosmoenergía para anunciarse, esperando que el geminiano apareciera. Contrariamente a lo que temía, él no se hizo esperar y Mu le dirigió una sonrisa al verlo. Es que Saga había sentido su dulce cosmoenergía acercarse y eso sólo le había sacado de su sueño. A decir verdad, le había parecido al geminiano que su sueño se transformara en realidad, al ver a Mu llegar con la urna flotando en el aire a su lado en la entrada del templo... Como años antes... Aunque seguía teniendo ese peso sobre los hombros, Saga parecía más relajado que de costumbre, sus rasgos no parecían tan crispados, sus ojos no se veían tan vidriosos, sólo tenía leves ojeras, su expresión no era tan fría y por primera vez desde que habían regresado, su rostro estaba casi abierto, aunque contenido. – Hola, Saga. ¿ Cómo estás ? – dijo Mu con su habitual voz melodiosa y una sonrisa alentadora, aliviado de verlo en mejor condición que pensaba – Traigo la armadura de Géminis. He terminado de repararla. – Hola, Mu. Gracias. Kanon acaba de salir pero estará contento – respondió Saga en tono neutro. – ¿ Kanon ? – preguntó Mu con sorpresa. Le dio un vuelco el corazón. Oh no, no... – Sí. él es el que merece llevarla ahora – Saga aclaró con una triste mirada. Sus ojos ya se nublaban... – ¿ Saga, por qué dices esto ? Ambos sois los caballeros de oro de Géminis... – Mu afirmó con dulzura, sintiendo su corazón oprimirse al ver al geminiano empezar a encerrarse de nuevo como una ostra en su concha. – Yo no. Ya no lo soy. Suponiendo que lo mereciese un solo día por el pasado – Saga replicó con amargura. – ¡¿¡ Saga, pero qué estás diciendo !?! – exclamó Mu, asustado por las palabras del geminiano. No imaginaba que Saga se encontraba con el espíritu tan quebrado, teniendo la moral tan baja, aún más baja que por los suelos. Oh, Saga... Por dios... – Que ya no merezco llevar esa armadura sagrada – declaró Saga en tono resignado. – Saga... ¿ Podría hablar contigo un momento, por favor ? – Mu intentó con suavidad – Quisiera mostrarte algo... – señalando el rollo de papeles que llevaba en su mano derecha. Saga lo miró con sorpresa pero el rostro tan puro y lleno de esperanza del joven lemuriano, así como sus inmensos y tan hermosos ojos, acabaron de convencerle. ¿ Cómo podría negarle algo a ese ángel de rasgos tan delicados, con esa suave sonrisa y esos ojos tan violetas y profundos que irradiaban la dulzura y la generosidad ? ¿ Y qué era lo que quería mostrarle ? ¿ Lo que ya le había mostrado a Kanon ?... Su curiosidad estaba picada... – Sí, claro... Entra... Saga le dejó pasar y le señaló los sillones del salón para invitarle a sentarse. La urna los siguió y se posó a los pies del lemuriano en silencio. – ¿ Quieres algo de beber ? – preguntó Saga. – No, gracias. – Pues... ¿ Qué es lo que querías mostrarme ? – inquirió, curioso. – Primero, quisiera contarte algo, si me lo permites... – Te escucho... Mu inspiró, y se lanzó : – Bueno... Ya sabes que nacemos bajo la protección de una constelación, que nos influye durante toda nuestra vida y nos da su fuerza, y que nuestra cosmoenergía viene de las estrellas de la constelación que nos protege. También, la armadura de oro está conectada a la constelación que representa, y parece que unas modificaciones pueden aparecer por sí solas en las armaduras en muy particulares casos, a causa de acontecimientos excepcionales en la correspondiente constelación. Es muy raro pero puede ocurrir... Además, sabes que las armaduras son seres vivientes, con casi un alma propia, haciendo que puedan decidir ayudar o abandonar a un caballero si éste les parece justo o no. Pero también, a causa de la conexión muy especial que todos tenemos con nuestra respectiva armadura, parece que en ciertos casos, ella puede influir sobre el guerrero que la viste. En bien o en mal. En vuestro caso... Kanon y tú habéis sido las víctimas de vuestra constelación y de vuestra armadura... – ¿ Cómo ? ¿ Qué quieres decir ? – El casco de vuestra armadura representa dos rostros. Los de Cástor y Pólux... De todas formas, ya has notado que esas caras no representan la serenidad ni la alegría, sino... Pues, una parece malintencionada y la otra parece llorar... He hablado con mi antiguo maestro Shion, hemos hecho investigaciones en los archivos del Santuario, en la gran biblioteca privada del Patriarca, y al parecer, los caballeros de Géminis siempre fueron hermanos gemelos, reciben el mismo entrenamiento y ambos estan destinados a llevar la armadura de oro. Pero, por evidentes razones estratégicas, sólo uno está conocido, y su hermano se le sustituye a él si algo malo le ocurre... Todos tenemos un lado bueno y un lado malo, en un equilibrio que nos permite precisamente reconocer lo bueno de lo malo. Por la misma razón, esto permite a la armadura reconocer el sentido de justicia que anima el corazón del caballero que la viste. Todos tenemos una conexión muy fuerte con nuestra constelación, que nos protege y también puede influir en nuestras acciones, y la de Géminis parece particularmente sensible a esto, a causa de la dualidad que puede representar, siendo la representación de los dioscuros, Cástor y Pólux... Uno era inmortal, el otro era un mero humano, un mortal... Ya sabes que los Patriarcas suelen subir a Star Hill para leer el lenguaje de las estrellas, para adivinar el futuro y la voluntad de los dioses. Todos los días, dibujan lo que han visto en el cielo en varias horas de la noche. En la gran biblioteca privada del Patriarca, se encuentran sus diarios y todos los mapas del cielo que han dibujado desde los tiempos mitológicos. Shion y yo hemos comparado las bóvedas celestes cuando todos los pasados caballeros de Géminis nacieron y cada vez que Atenea se reencarnó, centrándonos más especialmente en la constelación de Géminis. Parece que lo que pasó en vuestro caso fue que... hubo una mala conjunción cuando nacisteis : unos cometas llevando poderosas ondas electromagnéticas, o más bien maléficas, cruzaron vuestra constelación de par en par antes de desintegrarse, y pensamos que eso provocó una difusión de vuestro cosmos y fue lo que rompió ese equilibrio entre el bien y el mal, por lo que el lado oscuro se desarrolló a tal punto que acabó prevaleciendo sobre el bien... Lo que se reflejó en el mismo casco de la armadura, que llevaba esas ondas maléficas que sólo vosotros podíais percibir y recibir, y que mantuvieron esa nociva influencia... Se tradujo en el hecho que contrariamente a sus predecesores, Kanon no aceptó ser simplemente tu sustituto y mucho después, tú deseaste el poder absoluto. Parece que los rostros del casco de la armadura de Géminis cambiaron a medida que vuestro carácter se alienó y fue la armadura que despertó y mantuvo el lado oscuro en Kanon y en ti. – ¿ Cómo puedes asegurar eso ? – cuestionó Saga, perplejo. – Shion había reparado las armaduras de oro después de la precedente guerra santa contra Hades, en 1743, y además, las había revisado todas antes de entregarlas a los nuevos caballeros de oro cuando ellos pasaron sus pruebas. Es decir a nosotros. Los rostros del casco de Géminis estaban neutros entonces, dos siglos atrás y aún antes, pero cambiaron cuando te volviste caballero dorado. Hemos encontrado los diseños que Shion había hecho entonces, y también los precedentes dibujos de los anteriores caballeros de Aries en los archivos del Patriarca y en Jamir. – ¡¿ Fuisteis a Jamir ?! – exclamó Saga, sorprendido. – Sólo yo... Fui a Jamir ayer por la tarde para encontrar y examinar los dibujos de la armadura en cada época y sus cambios. Yo mismo he reparado las armaduras de bronce en varias ocasiones y cada vez, las he modificado, para mejorarlas y para que protejan mejor a sus portadores. Pero... Mira tú mismo... He traído los precedentes dibujos de vuestra armadura, así como los que había hecho yo al revisar la vuestra al llegar por primera vez al Santuario... Con eso, Mu deshizo el fino lazo de seda que rodeaba el rollo de papeles que llevaba para repartir una buena parte de ellos sobre la pequeña mesa baja, y puso de lado, en evidencia, los diseños que Shion había hecho, primero al fin de la guerra contra Hades y luego antes de devolver su armadura al geminiano, y por fin, el dibujo que él mismo había realizado después de haber revisado aquella armadura trece años atrás. Saga se acercó y miró con curiosidad todos los dibujos de la armadura de Géminis, abriendo los ojos por sorpresa al descubrir cuánto la vestidura entera había cambiado a lo largo de los siglos. Los detalles dibujados en el metal dorado, los elementos de la falda, la forma de las hombreras, de las canilleras, del cuello, etc... Y sobre todo, era la verdad. Las caras del casco eran neutras en todos los antiguos bosquejos, y habían cambiado sólo a partir del momento en que Saga había recibido la armadura, se veía en el dibujo que Shion había hecho al revisar la vestidura dorada. Era un leve cambio, un esbozo de mueca en la boca de las dos caras y una forma más afilada de los ojos, pero había empezado entonces... Con emoción, Saga tomó el esbozo que Mu había hecho cuando sólo tenía siete años y boquiabierto, no pudo evitar admirar el precoz talento del carnero en dibujar. Ya era un croquis muy técnico, muy preciso. ¡ Él mismo era totalmente incapaz de dibujar ni una mera flor ! Y se podía notar nuevos cambios en el sádico rostro, cuya maléfica sonrisa era más acentuada y cuyos ojos eran aún más afilados. Saga recordó cuánto Kanon había cambiado después de que él hubiera recibido la armadura. Poco a poco, en un año, se había vuelto cínico, insolente, arrogante, rebelde, violento, subversivo, contestando todo e insultando todos, hasta que ni siquiera él mismo pudiera reconocer a su propio hermano. Saga no había dicho nada a Shion para proteger a Kanon, tratando por sí solo de hacerle entrar en razón, pero las cosas solamente habían empeorado hasta ese trágico día en el que, como último recurso, se había resignado a encerrar a su gemelo en el Cabo Sunión... Sin embargo, algo le dejaba dubitativo. – Pero no comprendo... Cometas y tantos numerosos otros accidentes cósmicos ocurren todo el tiempo en el espacio, atravesando todas las constelaciones, los veía cuando estaba Patriarca y solía subir en Star Hill para leer la voluntad de los dioses... No por eso vosotros os volvéis locos y os transformasteis en sanguinarios asesinos sedientos de poder... – No, claro que no... De hecho, pensamos que hay otra cosa... Saga volvió a poner los croquis sobre la mesa y miró a Mu con aún más atención e interés. Éste continuó : – Como ya sabes, los dioses se reencarnan todos los dos siglos, o algo así, desde la noche de los tiempos y entonces, los seres destinados a servirlos y a protegerlos renacen también, antes o después de ellos. Lo que pasa es que a veces, muy raramente, pero ocurre... A veces, ocurre que una reencarnación divina no anda como previsto... En tal caso, la deidad no se despierta por completo y no puede desarrollar todos sus poderes para proteger su territorio o cumplir su misión al reaparecer sobre la tierra. La cosmoenergía de los dioses viene de los elementos del espacio, por una gran parte de todas las estrellas que representan las constelaciones de los seres encargados de servirlos y protegerlos. Es posible que con el desequilibrio provocado por las ondas maléficas en el cosmos de vuestra constelación, eso provocó también una difusión del cosmos de Atenea. Shion había notado en el diario del Patriarca que por la noche de su nacimiento, todas las constelaciones del Zodiaco brillaban con un resplandor particular... salvo la de Géminis. De todas formas, lo que ocurrió fue que al renacer, Atenea no tenía toda su cosmoenergía. Shion me lo confirmó ayer. Ni siquiera estaba totalmente seguro de que ella fuera la verdadera reencarnación de la diosa entonces. En tal caso, se necesitaban unas pruebas para despertar su deidad y reunir su cosmoenergía por completo, así como sus poderes, para que estuviera lista a enfrentar a su máximo enemigo, Hades. Si no estaba lista o suficientemente fuerte, no hubiera tenido la capacidad de defender su territorio y cumplir su misión. Pues... Parece que los acontecimientos que ocurrieron después de su nacimiento fueron... una prueba impuesta por los dioses... Por eso, justo antes de que yo regresara al Santuario, Dokho me explicó que ni él ni yo debíamos participar en la batalla de las doce casas. Para que Saori pudiera probar que era la verdadera reencarnación de Atenea y sobre todo, que era bastante fuerte para enfrentarse después contra Hades, su máximo enemigo desde los tiempos mitológicos. Shion había escrito a Dokho al renacimiento de la diosa y le había hablado de sus sospechas. Dokho no me lo había revelado entonces, sólo me lo dijo antes de la batalla de las doce casas, cuando fui a visitarlo para anunciarle que Saori se preparaba a enfrentar al Santuario y que yo había decidido regresar para apoyarla. En otras palabras, para que Atenea estuviera a la altura contra Hades, era necesario crear condiciones para que ella tuviera la oportunidad de probar su valor, recobrar y reforzar su cosmos y desarrollar sus poderes. Pero ella no tenía ningún otro enemigo más que Hades. Ares no ha despertado desde hace al menos un milenio, Poseidón no se enfrentó a Atenea desde hace miles de años y la última vez que había despertado, hace dos siglos, había decidido retomar su descanso porque no tenía ninguna disputa con ella y por eso, él no planeaba salir de éste en nuestra época. Del mismo modo, no había ninguna razón por la que el Santuario atacaría al reino de Asgard y recíprocamente. Entonces, parece que lo que tú y Kanon hicisteis fue parte de esas pruebas para que la diosa pudiera recuperar la fuerza necesaria, para después ser capaz de defender el amor y la justicia sobre la Tierra....'' Hubo un silencio, durante el que Saga digería todas las informaciones que Mu acababa de revelarle de un solo tirón. Entonces, eso explicaba el porque Kanon había engañado y forzado a Poseidón a despertar, para provocar una guerra entre el Santuario y el reino de Asgard, y después atacar a Atenea cuyas fuerzas habían disminuido, mientras por su parte, Saga había provocado una guerra fratricida para eliminar la mayoría de la orden sagrada y debilitar su élite... Todo eso para que a través de esas pruebas, Atenea recobrara sus poderes y su cosmoenergía completa para poder enfrentar a Hades después... Mu le dejó asimilarlo todo, antes de añadir, con su voz dulce : – No era vuestra culpa. Habéis sido las víctimas del destino, en nombre de Atenea... – Yo... Hubiera tanto querido luchar por la justicia... – murmuró Saga, cabizbajo – Pero nunca pude hacerlo... – Saga... Claro que lo has hecho, durante la guerra contra Hades... – aseguró Mu con dulzura. – No. Kanon lo hizo. Él tuvo la oportunidad de luchar en nombre de Atenea, él pudo lavar su honor y vestirse con la armadura de oro de Géminis, pero yo no... ¡ Yo llevaba un sapuri ! – Pero lo hiciste en nombre de Atenea – replicó Mu con suavidad – como todo lo que hiciste y aguantaste durante esa guerra contra Hades, y todos sabemos bien cuánto te costó, cuánto os costó a todos vosotros... ¡ Hasta perder vuestro honor ! Habéis engañado al mismo Hades, haciéndole creer que le servíais mientras seguíais siendo fieles a Atenea... – ¡ Jajaja ! Engañar a un dios... Parece ser la única cosa que Kanon y yo seamos capaces de hacer... – Saga soltó con amargura. – Saga, perdón, no era lo que quería decir – dijo Mu, apenado y enojado contra sí mismo por haberle recordado tan malos recuerdos. Se irguió en el sillón y fijando a Saga a los ojos con determinación, añadió, a la vez con firmeza y dulzura : – Fue Saga de Géminis quien se juntó a nosotros ante el Muro de los Lamentos. Fue Saga de Géminis quien vestía la armadura de oro al lado de sus hermanos de armas, en el momento del Juicio Final, para enfrentar la muerte y ofrecer su vida en su último deber sagrado para proteger a la diosa Atenea y la Tierra. Fue Saga de Géminis quien decidió darse muerte para no dañar a más personas al fin de la batalla de las doce casas. Y fue Saga de Géminis quien sufrió mil muertes día tras día durante trece largos años, por culpa de un destino caprichoso que supera lo humanamente soportable, aun para un poderoso caballero de oro que todos consideraban como un dios vivo, por la pureza de su corazón, por su incomparable generosidad y por su tremendo sentido de la justicia. Saga... Tú eras el modelo de todos nosotros, todos queríamos parecernos a ti y ninguno de nosotros lo hemos olvidado... Y lo que os ocurrió a ti y a Kanon hubiera podido ocurrirnos a cualquiera de nosotros, Saga... Tan solo os ocurrió a causa de la dualidad de vuestra constelación, pero hubiera podido ocurrirme a mí también o a cualquier otro de nosotros...'' Saga miraba a Mu con estupefacción, boquiabierto ante su largo discurso y la vehemencia de su argumento para convencerle que a pesar de todo lo ocurrido, él había cumplido su deber y merecía ampliamente y sin discusión posible el título de caballero de oro, y entonces, llevar la armadura sagrada. Sin embargo, algo más le perturbaba y finalmente, le preguntó : – Mu... La armadura me abandonó cuando luché contra Seiya... Si ella fue influida por maléficas ondas hasta alienarnos a Kanon y a yo, entonces... ¿ Cómo explicas que me abandonó si ella aún llevaba esa nociva influencia ? – Probablemente... fue a causa del cosmos de Atenea... A su contacto, la armadura fue librada de esa maléfica influencia. Atenea recuperó su cosmos entero al luchar para sobrevivir a la flecha que había recibido, sin hablar de que había regresado a su tierra sagrada. Y tú también, Saga... Al contacto del escudo de Atenea, recibiste el cosmos de la diosa, fuiste golpeado y... una aura salió de tu cuerpo inmediatamente después, como si fuera el espíritu malvado que poseía tu cuerpo ... Tú volviste a ser tú mismo, tu rostro volvió a ser puro y generoso como en el pasado... Seiya lo vio, Saga, y todos nosotros lo vimos... Saga lo miró, asombrado. Mu tenía una respuesta para todo. ¿ Es que era posible que tuviera razón, entonces ? – ¿ Pasó lo mismo con Kanon ? ¿ Cuándo él recibió el tridente de Poseidón para proteger a Atenea ? – preguntó, curioso. Mu bajó la mirada, molesto por esa pregunta, antes de contestar francamente, después de una ínfima vacilación. – Lo suponemos... – y al ver la dubitativa ceja arqueada de Saga a su respuesta, añadió – Es que sólo los caballeros de bronce estaban en el Santuario submarino cuando ocurrió y no tuvieron el tiempo de darse cuenta ya que todo estaba a punto de desplomarse entonces. Su prioridad era salvar a Atenea, a Julian Solo y a Kanon... Pero, no hay ninguna razón para que no ocurriese, Saga... De todas formas, Kanon se sacrificó para salvar a la diosa, lo hizo al sentir su dulce cosmoenergía tan cerca, eso es prueba suficiente... – Kanon no sufría de doble personalidad como yo... él se convirtió en el mal absoluto... – Parece que él fue el primero a ser alienado por la armadura. Era una presa fácil porque tenía que quedar atrás, escondido de todos mientras tú eras el dios vivo admirado y venerado por todos... Probablemente, la armadura se concentró primero y por completo en él, y cuando era evidente que él había caído en su trampa, pués, se te atacó entonces a tí... Recuerda : un rostro del casco era sádico y el otro lloraba. Posiblemente, el primero representaba a Kanon al ser totalmente dominado por el lado oscuro, y el otro te representaba, al ser consciente de lo que pasaba. Tú luchabas contínuamente contra esa doble personalidad... Verdaderamente, Mu parecía tener una respuesta para todo, para todas las dudas del geminiano... Sin embargo, aún le molestaba algo, no podía creer que todo ese espantoso desastre hubiera ocurrido en nombre de la diosa misma de la justicia... Así que replicó : – Pero... Ambos hemos matado a tanta gente, directamente o indirectamente... Hemos sembrado el terror por la tierra y al engañar a Poseidón, Kanon le convenció de provocar inmensas inundaciones que mataron a la populación civil en incontables países... Centenas de millares de inocentes perdieron la vida por nuestra culpa, directa o indirecta, y esos no fueron revividos como nosotros... Nunca la diosa de la justicia permitiría esto sólo para recuperar su fuerza... Atenea prefirió sacrificarse por la humanidad al enfrentar a Poseidón y a Hades... – Nos planteamos la misma cuestión, Saga... Te dije que todo pareció ser una prueba impuesta por los dioses, no por Atenea... Además... Quizás hay otra explicación pero sólo es una suposición : pensamos que quizás... quizás él que provocó esas ondas maléficas que atravesaron vuestra cosmoenergía constelación fue Ares... – ¡¿ Cómo ?! – Según los archivos, él no ha despertado desde siglos y siglos. Como sabes, el planeta fue dividido en los tiempos mitológicos en tres partes, Zeus en persona decidió compartirlas entre sus hermanos y su hija. A Atenea le tocaba la tierra, a Hades el Inframundo y a Poseidón los fondos submarinos. Pero Ares codiciaba la tierra y libró guerras contra Atenea para demostrar que ella era incapaz de defenderla, pero siempre fue vencido, y nunca despertó desde su última pelea, hace casi un milenio. No sabemos si fuera su decisión propia o a causa de una interdicción de Zeus. De todas formas, al parecer, las almas de los dioses esperan en un lugar hasta que estén listas para tomar un ocupante. Por ejemplo, en nuestra época, si Saori renació como Atenea, no fue el caso de Julian Solo que fue poseido por Poseidón solamente cuando el joven heredero alcanzó la edad de dieciséis años. Es posible que desde el espacio donde su alma andaba vagabunda, Ares tuviera la oportunidad de jugar una mala pasada a Atenea y crease esas ondas maléficas que provocaron el desequilibrio en vuestra constelación y la difusión del cosmos de la diosa... Porque como bien lo decías, accidentes cósmiscos ocurren todo el tiempo y no por eso nos volvemos locos. Quizás utilizó su cosmos para lograr tal resultado, lo que lo explicaría todo. Sólo es una hipótesis, pero es posible que por venganza, sin realmente despertar, él provocase todo eso para debilitar a Atenea y quizás, apoderarse de su territorio después si ella no hubiera podido probar que era competente para defenderlo... Saga reflexionaba, sumido en nuevas preguntas. – ¿ Entonces, por qué los precedentes caballeros de Géminis no eran así ? ¿ Por qué sólo nosotros? – Eso, no lo sé... Quizás Ares no tenía la capacidad de hacerlo antes, o decidió dejar pasar bastante tiempo para que no fuera sospechado... Miles de años no representan nada para una divinidad, no tienen la misma noción del tiempo que nosotros... Saga miraba a Mu con más y más asombro. Es que el lemuriano había preparado bien el asunto y eso le conmovía más que todo. Mu había tan sufrido por su culpa desde su infancia y sin embargo, no sólo le había perdonado todo desde el principio, sino también había hecho importantes investigaciones para disculpar al geminiano de todo... Demasiado emocionado para expresarlo, Saga le preguntó : – Mu... ¿ Cuánto tiempo pasaste en hacer todas esas investigaciones, aquí o en Jamir ? – No las hice yo solo, Shion me ayudó... – Mu trató de minimizar las cosas, sintiéndose súbitamente turbado por la penetrante mirada del geminiano que le fijaba con infinito agradecimiento mezclado de una evidente e inmensa emoción. – Mu... ¿ Por qué ? ¿ Por qué lo hiciste ? Tú más que nadie sufriste por mi culpa... Desde tan pequeño... Y sabes todos los crimenes sin nombre que perpetré. Que yo sea o no responsable, eso no puede borrar lo que hice. ¿ Cómo puedes perdonarme todo lo que hice ? ¿Todo lo que te hice ? Saga lo miraba con lágrimas perlando en sus hermosos ojos verdes y un sumo arrepentimiento reflejado en sus magníficas esmeraldas. Inmensamente turbado por la evidente emoción del geminiano, Mu tuvo que detenerse para no precipitarse a su lado y abrazarlo con todas sus fuerzas, a fin de reconfortarle y apaciguarle. En su lugar, continuó con una gran suavidad : – Saga... Siempre creí en ti... Siempre te he am... admirado – Mu se corregió al último momento, tratando de ignorar el leve arqueamiento de ceja de Saga y su expresión sorprendida al oír lo que pensó que oyó – Eras tan puro y bondadoso, yo estaba convencido de que no era tu culpa... – Si, lo era... No pude hacer nada para evitar ese desastre...– de nuevo, Saga bajaba la cabeza. – Pero no podías hacer nada... Y tú eras consciente de lo que pasaba y tratabas de luchar en contra de eso. ¿ No significa nada para ti ? – Significa que yo era débil e incapaz de superar ese lado oscuro, y por tanto que no merecía ser un caballero de oro y protector de la diosa Atenea. – Significa que tu corazón era puro o sino, nunca hubieras tratado combatir ese lado oscuro, lo hubieras dejado llevarte. Pero luchaste, todo el tiempo. Y hasta encerraste a tu propio hermano en el Cabo Sunión. Pero no podías luchar contra el destino. No era tu culpa. Saga, vosotros dos habéis sido víctimas del destino, de un cruel destino... Y al ver la expresión poco convencida del geminiano, Mu preguntó a su vez : – Saga, cuando yo estaba solo en Jamir, cuando sólo era yo un niño, tú hubieras podido acabar conmigo, pero nunca lo hiciste. ¿ Por qué ? – Yo... Nunca hubiera podido... – ¿ Ya ves ? Aunque me opuse a tí a lo largo de todos esos años, aunque me enviaste mensajeros y ordenes de regresar que rechacé sistemáticamente, desafiando abiertamente tu autoridad, nunca me hiciste daño. Por eso, siempre creí en ti. Saga no supo que contestar, lo que animó a Mu a seguir : – Además, había comprendido que tú sufrías enormemente... Cuando desapareciste después de que Shion te envió hacer investigaciones acerca del Templo submarino de Poseidón, no pude aceptar que algo malo te ocurrió. Pasé mucho tiempo en tu templo y... percibí tu sufrimiento allá, tus lamentos resonaban en todas las paredes del templo... Y al acercarme a la armadura que quedaba en tu casa, me percaté de que algo no andaba bien con ella. Parecía llorar, y tu sufrimiento parecía ser el eco de los sollozos de la armadura.. No podía comprenderlo todo en esta época, pero... Comprendí que algo no andaba bien. – Mu... ¿ Cuándo supiste... ? ¿ Cuándo descubriste que era yo...quien había usurpado el papel de Patriarca ? ¿ Que yo no había desaparecido ? – preguntó Saga, curioso de saberlo. – Pues... Lo llevaba presintiendo inconscientemente desde hace más de diez años a causa de lo que había sentido en tu templo , pero, lo descubrí por cierto sólo hace 5 años... – ¿ Cómo ? – Regresé al Santuario en secreto... – Mu dijo simplemente. Saga lo miraba, a la vez sorprendido y expectante, ansioso por saber más de la boca del joven lemuriano. No recordaba haber sentido la presencia de Mu en el Santuario entonces. – ¡¿ Pero...cómo ?! ¿ Cuándo ? ¿ Por qué ? – La verdad es que... como te decía, no podía aceptar que hubieras desaparecido... Nunca perdí la esperanza de encontrarte de nuevo, pero tuve que esperar unos años para mejorar mis poderes, para ser capaz de parecer invisible y esconder por completo mi cosmoenergía, estar seguro de que nadie la percibiera... Quería regresar a tu templo para buscar indicios que me permitieran descubrir lo que te occurió, si... si estabas con vida y en tal caso, localizarte. Regresé por una noche, me teletransporté a mi templo y desde allí directamente a tu casa, lo que confirmó mis sospechas de que Atenea no estaba en el Santuario, sino, nunca hubiera podido teletransportarme de templo a templo. Encontré tu armadura y la inspeccioné por unos momentos. Las armaduras conservan la memoria de sus diferentes portadores, hasta el último lugar en el que estos se encuentran. Puedo sentir las vibraciones y la presencia de los últimos portadores de una armadura y traté de percibir la tuya, de percibir tu cosmoenergía. Y... fue así que comprendí que estabas en el Santuario. Parecías estar en la recámara del Patriarca, me teletransporté en los aposentos del Patriarca y... pues... te vi...'' Hubo un silencio durante el que se miraron con emoción, hasta que Mu lo cortó : – Saga... Hay otra cosa que quisiera mostrarte... – dijo con su voz dulce y melodiosa. Saga arqueó nuevamente una ceja, curioso y expectante, aún conmovido y preguntándose qué otra sorpresa ese ángel le había preparado. – Se trata de la armadura de Géminis... – Mu añadió suavemente, con el corazón latiendo – Como te decía, yo modifiqué las armaduras de bronce varias veces... Pues, hice cambios en vuestra armadura también... En el casco... Pedí permiso antes a Kanon esta tarde. Quería preguntártelo también, pero no sabía cómo decírtelo, no estaba seguro de que... me hubieras escuchado... Pero si no te gusta, lo cambiaré... Y sin más, Mu abrió la urna de Géminis por telekinesis y la armadura empezó a elevarse en el aire, para luego colocarse ante el geminiano, que contenía su respiración, por la ansiedad de ver lo que Mu había cambiado. Instintivamente, Saga puso su mirada sobre el casco de la armadura... y abrió los ojos como platos, boquiabierto. Los rostros habían cambiado. Ya no estaba esa sonrisa sádica y cruel por un lado ni esa triste cara por el otro, ni esos dos pares de maléficos ojos llevando toda la maldad del mundo, sino... dos rostros sumamente serenos, relajados, apaciguados, a la vez orgullosos y tranquilos, y sobre todo reflejando la bondad y la dulzura. Y no sólo parecían serenos, sino también... se parecían a él mismo... Abrió desmesuradamente los ojos. No podía creerlo... ¡ Mu había esculpido su propio rostro de él y Kanon sobre el casco de la armadura ! Y una inmensa serenidad se desprendía de sus rasgos. Saga fijaba el casco a la vez perplejo e hipnotizado, sin poder despegar su mirada de éste que había simbolizado el sumo sufrimiento que había destrozado su vida, su mente y su alma durante esos trece años, y que ahora irradiaba la serenidad y la suavidad. La voz melodiosa de Mu llegó a su oído como un suave eco etéreo : – Saga... Ahora, vosotros dos sois los dueños de vuestro destino. Sois libres de decidir lo que haréis por vuestra propia voluntad, sin ser las víctimas de extraños acontecimientos que superan el entendimiento, o el juguete de cualquier voluntad superior que no sea de la diosa que habéis elegido servir. El pasado es el pasado, dejadlo atrás. No fuisteis responsables de lo que ocurrió. Sólo cuentan ahora el presente y el futuro que vais a construir. Con vuestros amigos. No estáis solos, Saga... No estás solo. Tienes amigos que te aprecian, que siempre te admiraron y creyeron en tí y siguen confiando en tí... Saga fijó esos dos rostros alternativamente, cerró los ojos firmemente, respiró hondo y... sintió el inmenso peso sobre sus hombros aligerarse, esfumarse progresivamente, hasta desaparecer por completo. Como si por fin hubiera aceptado todas las explicaciones que Mu acababa de exponerle, aliviando su conciencia de todo lo que la cargaba. Cuando volvió a abrir los ojos, su propio rostro había recobrado la serenidad y reflejaba un bienestar que nunca pensó que volviera a conocer, mientras un benéfico alivio abrió la puerta a la luz que rechazó las tinieblas de todos sus funestos pensamientos pasados. La aflicción y la tristeza desaparecieron de sus rasgos, para dar paso a la esperanza. Se veía más distendido, relajado, en paz con sí mismo, a imagen de las dos caras esculpidas en el casco de la armadura. De su armadura. Profundamente conmovido, giró su rostro hacia Mu con una expresión de suma gratitud mezclada con infinita emoción, con sus ojos mojados de lágrimas, por lo que Mu sintió su corazón dar un vuelco. Cada uno tuvo que contenerse para no abalanzarse sobre el otro para abrazarlo con fuerza. – Mu.. No sé... que decirte... No sé cómo agradecerte... – murmuró Saga, con intensa emoción. – Saga, no hay nada que agradecer... – le respondió Mu, con igual emoción – Ya te lo dije, no fue tu culpa... Acéptalo, por favor... Se miraron largamente, perdiéndose mutuamente en sus profundos ojos llenos de emoción contenida, con lágrimas perlando en ellos, haciéndolos lucir como preciosos diamantes, puros y límpidos, reflejando el resplandor y la pureza de sus almas. El tiempo pareció detenerse y suspenderse entre ellos. Por un momento, todo a su alrededor desapareció, sólo quedaban sus magníficos rostros y sus miradas clavadas la una en la otra, llenas de sentimientos inconfesados, mutuamente hipnotizadas la una por la otra, cada uno esperando inconscientemente, sin atreverse a confesárselo, el primer paso del otro... Hasta que Saga cortó el silencio, esbozando una sonrisa por primera vez desde su regreso de los Infiernos, que le pareció a Mu como la más hermosa visión que nunca había visto desde años. – Mu... Te agradezco tanto... Por todo. Por tu lealtad y la fidelidad de tu amistad, por tu indefectible fe en mí que ni siquiera pienso merecer. Me honras demasiado y prometo estar a la altura de tu confianza, de esa infalible fe en mí que nunca perdiste a pesar de todo lo que hice... – y añadió con una tierna sonrisa – Hubiera querido tener un hermano pequeño como tú... Por lo que Mu sintió su pecho oprimirse. No supo porque, pero esa inesperada declaración del geminiano que le ofrecía más que una mera amistad, en lugar de hacerlo feliz, pareció dolerle, pero guardó su compostura. Se sentía extraño, con sentimientos contradictorios asaltando su corazón, a la vez tan dichoso de ver a Saga recobrar la esperanza, y... decepcionado de sólo ser un hermano pequeño para él. Sin embargo, le devolvió una sonrisa sincera, feliz después de todo de haber podido ayudar a Saga, y le respondió simplemente : – Saga... Tú sufriste más que nadie sobre esa tierra y espero que a partir de ahora, sólo encuentres la paz y la felicidad. Tú lo mereces más que nadie. Y si quieres juntarte a nosotros para pasar el tiempo, cenar o simplemente discutir, a cualquiera hora que sea, ya sabes, eres bienvenido. Somos una familia. – dijo con una sonrisa, antes de agregar – Y a mí me hubiera gustado tener un hermano mayor como tú... Por lo que Saga sintió su corazón dar un vuelco. Aunque se lo negaba, lo había esperado. Había esperado ser el dueño del corazón de ese ángel puro que acababa de curar su alma y darle la esperanza. Pero no sería nada más que un hermano mayor para su precioso angelito... Se miraron aún largamente, sonrientes, dejando sus miradas hablar por ellos del inmenso cariño que se dedicaban, y Mu se despidió, llevando consigo esos preciosos dibujos de la armadura de Géminis. *** Gracias por leer. Espero que les haya gustado. Continuación con el capítulo '' Nuevas y antiguas emociones '' aquí. Dejar un comentario :
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