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“ÓSMOSIS” by Ariesnomu / Mu Saga 4 ever (verano 2008) Capítulo 7 : ENTREGA TOTAL (NC-17) (Continuación) Parte 3/4 : Degustación sinfónica (Advertencias : NC-17) Pues, lentamente, como un felino aproximándose a su presa, saboreando ese indescriptible anhelo antes de comerse algo precioso, seguro que no podría escaparse, acercó sus labios a ese tesoro que codiciaba tanto y que estaba orgullosamente erguido. Para él. Sólo para él. Tal un trofeo, la irrefutable prueba del deseo de su carnero para él. Mu sintió un tibio aliento aproximarse peligrosamente a su miembro. Por instinto, alzó la cabeza y a través de la bruma del placer que envolvía su cuerpo y todos sus sentidos, distinguió el rostro de Saga junto a esa íntima parte de su anatomía. Muy junto. Cada vez más junto. Demasiado junto... Al darse cuenta de lo que Saga estaba a punto de hacer, Mu se sonrojó violentamente, pero Saga no le dió tiempo ni de protestar, ni de escaparse. Pegó sus labios a la cumbre del trofeo y sensualmente, la cubrió de una lluvia de pequeños besos cálidos y tiernos. Mu se sobresaltó fuertemente por la sorpresa y la intensidad de la sensación, tan nueva para él, jadeando precipitadamente. Nunca hubiera imaginado que ese toque, tan íntimo y que le parecía muy osado, pudiera brindar una sensación tan placentera y llena de ternura, y sonriendo ante la receptividad de Mu a sus atenciones, Saga tuvo que agarrar firmemente sus caderas con ambas manos para mantenerlo recostado sobre las sábanas. Sí que su tan tranquilo y habitualmente apacible lemuriano era muy receptivo a las estimulaciones que le prodigaba, e iba a probar sus límites, dándole el máximo placer posible... Iba a encender todo su ser y desencadenar la pasión por todos los poros de su cuerpo. Pues envolvió con sus labios el apetecible glande que parecía llorar por más atención, consiguiendo de inmediato una sinfonía de melodiosos suspiros. Enrolló su cálida lengua alrededor de su presa como un boa lo hiciera, acariciándola con fervor y luego chupándola con sus labios de fuego, y un concierto de continuos y crecientes gemidos de puro placer llenó la habitación. Tal suave música encantaba su delicada oreja. Saga se sentía como un director de orquesta ejecutando su partitura más bella, y tenía la firme intención de interpretarla en modo mayor, planeando tocar todas las escalas y subir la tonalidad y el ritmo de la sinfonía antes de terminarla. Sin soltar su presa de su golosa boca, lamió la ranura con ternura, una y otra vez, luego apretujó la base del glande con sus labios, moviéndolos por su circunferencia, en busca del punto tan sensible de esa zona. De súbito, los musicales gemidos subieron de unas octavas y supo que lo había encontrado. Quedó allí unos momentos, dándole todo su cariño, antes de soltar el glande para tomar de lado una porción de su trofeo por completo con su boca, justo bajo el glande, y empezó a descender por toda la longitud del miembro hacia la base, despacio, succionando y lamiendo sensualmente por el camino, provocando fuertes escalofríos en cada zona abandonada en el proceso. El tempo de la sinfonía se fue acelerando, mientras nuevas octavas fueron alcanzadas. Pero a decir verdad, sólo Saga podía disfrutar esa encantadora música. Mu ya no sabía donde estaba. Le parecía que toda la sangre había desertado su cerebro para concentrarse en su bajo– vientre donde burbujeaba literalmente, y tuvo la impresión de que todo su ser estaba reducido a esta parte de su anatomía. Nada más existía sino esas maravillosas y embriagantes sensaciones que le regalaba Saga. Era simplemente divino y se aferraba a las sábanas como si su vida dependiera de ellas. ¿ Es que se podía morir de éxtasis ? Estaba hirviendo por dentro como nunca y algo en su nebulosa mente le dijo que no podría arder más si se encontraba en los infiernos. Salvo que esas incandescentes llamas, que ahora recorrían sus venas como un río de fuego en lugar de su sangre, eran una delicia sin igual. Estaba extático, eso era increíblemente y sumamente exquisito, no podía ser más intenso ni más delicioso, o eso fue lo que creyó. Cuando Saga llegó a la base de ese gustoso trofeo, sus labios lo soltaron para cuidar las firmes bolsas que parecían llamarle a gritos y una nueva elevación melódica acogió ese cambio de estrategia. Depositó unos tiernos besos sobre cada una, luego envolvió una con sus labios y la chupó suavemente por unos momentos, enrollando voluptuosamente su lengua alrededor de ésta y acariciándola con cariño, arrancando nuevas vocalizaciones por parte de su dueño. La soltó para honrar su gemela del mismo modo, y nuevas vocalizaciones acompañaron sus atenciones. Por fin, Saga abandonó las bolsas y su lengua se pegó a la pulsante vena que recorría toda la longitud del miembro por debajo. La saboreó intensamente, mientras serpenteaba por el delicioso camino de abajo arriba, subiendo hasta la húmeda extremidad y una vez allí, sin previo aviso, envolvió el miembro entero en su boca, succionándolo y lamiéndolo con fervor, trazando sensuales círculos a lo largo de la palpitante vena con su lengua. Un nuevo cambio de tono y de ritmo fue la recompensa de los esfuerzos de Saga, en forma de roncos jadeos y muy profundos gemidos que parecían provenir del fondo de la garganta de Mu, mientras la respiración de éste se hacía más y más agitada. Pero, todavía no había terminado con su tarea... Los labios empezaron a retirarse, despacio, por el ahora incandescente miembro, con esa mimosa lengua que seguía estimulándolo cariñosamente en el proceso, subiendo hasta la extremidad y volviendo abajo hasta la base. Una y otra vez. Mu creyó morir de éxtasis. Como una nota discordante en esa hasta ahora perfecta sinfonía , un grito de intenso placer acompañó las caderas que casi saltaron, arqueándose desesperadamente y Saga casi tuvo que aplastar a Mu contra las sábanas. Sí que su carnero disfrutaba intensamente sus atenciones, y eso le hacía feliz. Pero aún no había terminado... Cuando lo envolvió de nuevo por completo, Saga tragó alrededor de su trofeo, ofreciéndole así un exquisito masaje por los poderosos músculos de su garganta. Un segundo y largo grito de placer invadió la habitación, seguido por totalmente descontrolados jadeos. A Mu empezaba a faltarle el aire, y parecía haber alcanzado sus límites. Todo su cuerpo se tensaba... Saga volvió a tragar alrededor de su miembro, y fue lo que puso en marcha la avalancha de fuego. Con un intenso grito, Mu sintió un terremoto apoderarse de su cuerpo y una fuerza irresistible llenarlo por entero de un fuego aún más ardiente que parecía consumir todo su ser, empezando entre sus piernas e irradiando por todo su cuerpo en una absolutamente deliciosa y descontrolada ola. El seismo tomó el control por completo, y sintió como algo explotó dentro de su bajo– vientre y como un torbellino de fuego se formó y se concentró allí, ejerciendo una presión increíble que seguía creciendo, con ese líquido fuego buscando la salida tal y como el magma en fusión a punto de manar de un volcán. Se sintió literalmente hervir de ardor hasta que no pudo contenerse más. Hubo como una intensa explosión, y el líquido fuego encontró la liberación, brotando en largos chorros, mientras flujos y reflujos de un sumo e indescriptible placer invadieron el cuerpo de Mu, propagándose con fuerza por todo su cuerpo. Saga recibió su elixir con alegría, como la esperada recompensa de arduos esfuerzos, bebiendo con fervor a esta dulce fuente como si estuviera sediento, no queriendo perder ni una sola gota de ese divino néctar que para él era tan precioso como la ambrosía de los dioses. Mientras tanto, continuaba chupando aquel trofeo y con una mano, acarició esas firmes bolsas, intensificando y prolongando así el éxtasis de su querido lemuriano, haciendo que los flujos y reflujos de ese placer sin igual se sucedieron sin pausa, o eso fue lo que parecía. Mu tuvo la impresión de salir de su cuerpo y de despegar hacia los cielos. Por cierto vio estrellas y quizás hasta galaxias mientras se encontraba flotando en el espacio, alcanzando una plenitud que jamás hubiera imaginado posible. La pequeñita parte de lucidez de su mente ya no sabía donde estaba, si Saga lo había mandado a otra dimensión pero francamente, no le importaba, solo disfrutaba inmensamente e intensamente aquella poderosa sensación que parecía no parar nunca. Endorfinas asaltaban su cerebro sin parar, intensificando aquel sumo placer que su cuerpo experimentaba por primera vez. Pero por fin, tuvo que terminar, y jadeando a más no poder, se sintió volver en su cuerpo, tumbado sobre las sábanas, bañado en sudor, agotado por la intensidad de la sensación. Saga lo contemplaba tiernamente, enternecido por la deliciosa visión expuesta a su mirada : un intenso placer grabado en los delicados rasgos del más puro rostro que existía sobre esa Tierra, con las mejillas encendidas, aquella larga cabellera de seda malva esparcida por todo el lecho, cristalinas gotas de sudor perlando por el grácil cuello y cubriendo aquel hermosísimo cuerpo que invitaba a su degustación. Feliz por haber sido el que había dado tanto placer a su amado carnero, y con el sabor de su nectar en los labios, se tendió a su lado, mirándolo con cariño, dejándolo recuperar el aliento y sus fuerzas, acariciando suavemente su torso con una mimosa mano. Pues, la noche todavía no estaba acabada, sólo empezaba, y aún tenía unos planes para ambos... Es que él habia logrado contener sus instintos hasta ahora gracias a su capacidad de autocontrol y a su voluntad de darle el máximo placer a Mu para su primera experiencia, y si había inmensamente disfrutado honrar aquel delicioso miembro y oír la melodiosa receptividad de su querido lemuriano, la paciencia de su propio cuerpo tenía sus límites también, y de todas formas, quería llevarlo a ver las estrellas de cerca junto a él. Parte 4/4 : Entrega total (Advertencias : NC-17) Por fin, Mu se recuperó y miró a Saga con una expresión de intenso amor y ternura mezclada con asombro y agradecimiento. Sus ojos violetas centelleaban como nunca, maravillados, como si hubiese encontrado la iluminación. Saga vio estrellas danzar en esas profundas amatistas y le sonrió tiernamente, feliz de verlo tan radiante y tan relajado, tan abandonado al placer. – Te amo – le susurró Mu en un suspiro. – Te amo, Mu – respondió Saga. Se movió para cubrirlo con su cuerpo, rodeándolo con sus brazos y lo apretó contra su pecho. Se inclinó y tomó sus labios con los suyos en un tierno beso, que pronto se fue más fogoso y profundo cuando invadió su boca con su lengua, en busca de su compañera de juego. Mu se estremeció al notar el nuevo sabor de los labios y de la lengua de Saga y aún más cuando realizó su origen, pero Saga no le dio tiempo de pensar más en esto. De nuevo, lo estaba devorando a besos, y se movía muy lascivamente contra su cuerpo, y fue entonces que Mu se percató de que Saga ya no llevaba su boxer. Ahora sentía la desnuda y muy cálida y dura hombría del geminiano enroscarse contra su cadera, por lo que su propio miembro empezó a levantarse con interés. Sin relajar el abrazo ni romper el beso, Saga los hizo rodar suavemente hasta que quedaron tumbados de perfil, frente a frente, y empezó a acariciar la musculosa espalda de Mu en amplios arabescos, delineando sensualmente los contornos de los músculos con sus dedos antes de masajearlos voluptuosamente con sus palmas. Pronto, bajó a lo largo de su espalda hasta llegar a las nalgas, que acarició lascivamente y luego apretujó con fuerza, atrayéndolas hacia sí, haciendo rozar a ambas hombrías, volviendo a avivar el fuego en su carnero, notando con satisfacción como éste respondía casi instantáneamente al anhelo de la carne, sintiendo como su miembro se estaba extendiendo y volvía a empaparse de deseo. Así que sus endurecidas virilidades se encontraron y se besaron, como sus cuerpos y sus bocas ya lo hacían. Mu sintió las manos de Saga acariciar sus nalgas con más intensidad, masajeándolas con voluptuosidad, electrizando todo su cuerpo, y sintió como los dedos se estaban acercando cada vez más al hueco separando los glúteos, hasta que un dedo se deslizó suavemente allí, aventurándose hacia la entrada en su intimidad, ese jardín secreto aún inviolado, y con cuidado y suavidad, el dedo se deslizó adelante. Jadeando levemente en la boca de Saga, y con el corazón palpitando, Mu no pudo dejar de sobresaltarse al sentir esa intrusión, más por reflejo y por la excitación que por la incomodidad o por la sorpresa. Aunque fuera su primera experiencia, bien sabía técnicamente lo que iba a venir y lo deseaba con todas sus fuerzas. Saga lo besó con aún más ternura para distraerlo de la invasión y Mu se relajó de inmediato. Sintió como Saga lo estaba preparando, abriéndolo con delicadeza y dilatándolo suavemente. En realidad, no le resultaba doloroso en absoluto, gracias a la relajación que su cuerpo había encontrado unos pocos minutos antes y por la suma excitación que las sensuales caricias y los voluptuosos besos de Saga le proporcionaban, que hacían gritar su cuerpo por más y especialmente por eso. Deseaba unirse con él en todos los sentidos posibles y sin ninguna duda ni la más mínima vacilación. Mu sintió Saga retirarse y hacerlo rodar suavemente hasta que quedara tumbado sobre la espalda, y pronto, algo más grueso se presentó a su intimidad. Algo cálido y duro. Saga abandonó sus labios unos segundos para mirarlo a los ojos, como para asegurarse que eso era lo que quería. Como si fuera a negarse justo a ese momento. Ambas miradas se clavaron, ambas ardiendo con el irreprimible fuego del deseo, y por toda respuesta, Mu lo abrazó con fuerza y capturó sus labios para devorarlos con pasión, y presionó su propia intimidad contra el visitante para invitarlo a explorarlo de inmediato. Pues, el visitante era bastante imponente y tuvo que hacerlo con sumo cuidado y en varias etapas. Mu echó la cabeza hacia atrás y jadeó al sentirlo abrirse camino en su estrecho pasillo y se agarró con más fuerza a los hombros de Saga, con el corazón latiendo, hundiendo su rostro en su cuello. Saga se detenía regularmente para dar tiempo a Mu para adaptarse a la invasión antes de continuar, muy despacio y con mucha delicadeza. Pronto, la incomodidad desapareció para ser sustituida por el placer. Un divino placer que electrizaba sus adentros y lo llenaba de un calor indescriptible y sumamente delicioso. Por fin, tras segundos que le parecían interminables, Saga se hundió totalmente en el cálido cuerpo y se detuvo para disfrutar ese único momento de intimidad. Al sentirlo totalmente sumido en su ser, con ambos cuerpos pegados y unidos por toda su longitud y abrazados con fuerza, Mu se sintió completo, como si esa parte del cuerpo de Saga le perteneciera desde siempre. Pero no era suficiente, quería más. Y estaba listo. Un suave movimiento de caderas de Mu fue la invitación que Saga esperaba para proseguir y empezó a moverse, despacio, en amplios movimientos, haciendo subir el placer poco a poco con las fricciones de su miembro en las receptivas paredes que lo aprisionaban, que al ser simultáneamente estimulado y estimuladas, regalaban a ambos con exquisitas sensaciones sin igual, haciéndoles rogar por más, mientras otro miembro aprisionado entre sus vientres disfrutaba de igualmente deliciosas fricciones y del mismo modo pedía por más. Así que el ritmo de esa danza sensual aumentó progresivamente, con ambos cuerpos buscando más contacto y aún más intimidad, moviendo cada uno al encuentro del otro con ardor, febrilmente, mientras se abrazaban con más fuerza y se miraban con intensidad. Todos los sentidos de ambos estaban aguzados por la pasión, sus cinco sentidos despiertos como nunca : La vista, llena con la expresión de sumo placer grabada en sus respectivos rostros. El oído, embriagado por los hondos y roncos gemidos de ambos, tan eróticos y aún más excitantes. El gusto, loco con el inigualable sabor salado de la piel y del sudor. El olfato, inundado por los varoniles aromas de sus cuerpos y por el embriagante olor del sudor. Y el tacto, extasiado por todos los contactos, que recibe y regala más que todos los otros, afuera y adentro de sus cuerpos. Su sexto sentido guiaba sus cuerpos en sus acciones para dar y conseguir el máximo placer posible. Y su séptimo sentido, que los supera todos, estaba exaltando cada uno en sumo grado, como multiplicando la intensidad de las percepciones y de las sensaciones, sublimando así el placer recibido. Ese placer crecía, despacio y seguro, inexorablemente, inundando sus bajos vientres en largas llamas de un fuego abrasador, propagándose por todo sus torsos tal un incendio atizado por el viento, llevándoles cada vez más cerca del cielo con cada movimiento. El cuerpo de Mu gritaba por más, por ser más pegado a ese maravilloso cuerpo que le volvía loco, por ser más unido a él, por ser más penetrado, más profundo, por tener eso palpitante y ardiente miembro hundido en lo más profundo de sus entrañas, en lo más profundo de su ser, para arder más en su fuego, para abrasarse y hervir y quemar y consumirse juntos hasta completa consumación. Guiado por sus sentidos y completamente loco de deseo, Mu movía su cuerpo al encuentro de ese sumo placer, pero todavía no bastaba. Así que apartó aún más sus muslos y levantó sus piernas para rodear la cintura de Saga, estrechándola con fuerza con sus piernas, cambiando levemente el ángulo y adentrándole aún más profundo en él. Ambos gimieron hondo y jadearon al divino contacto. Ahora, Saga alcanzaba la próstata de Mu, y fue estimulándola esmeradamente con cada embestida que se hacía cada vez más potente, enviando poderosas descargas eléctricas en el cuerpo de Mu, intensificando aún más su placer así, haciendo que los músculos que rodeaban su miembro se contrajeran más fuertemente alrededor de éste, gratificándolo en recompensa de igualmente exquisitas corrientes eléctricas. Así que el incendio en sus torsos se estuvo propagando por el resto de sus cuerpos, y Mu sentía el fuego recorrer sus venas por todo su cuerpo, como la lava incandescente de un volcán, abrasando todo su ser. – Sagaaa.....Te amo.....Te amo......mmmmm......hhhh.....Cuanto te amo... – Mu logró decir entre intensos jadeos. – Te amo, Mu..........Te amo tanto.........Tanto........Mi amor..... – fue el eco que resonó en su mente. De nuevo, Mu sintió aquel terremoto empezar a apoderarse de su cuerpo, e inconscientemente, supo que eso era la antesala del más maravilloso viaje del universo, salvo que esa vez, supo que no iría sólo él a ver las estrellas de cerca, sino que Saga lo acompañara en aquella divina odisea cósmica, hacia esa inefable felicidad y plenitud que supera el entendimiento. Se aferró a su espalda y desesperado por perderse en su cuerpo, agarró con más fuerza la cintura de Saga con sus piernas, hundiendo sus pies en sus nalgas, profundizando así aún más la penetración, arrancando roncos gemidos por parte de ambos. Saga entendió la indirecta invitación y totalmente loco de deseo y de placer, profundizó sus embestidas y aceleró el ritmo de la danza. Intensos jadeos y hondos gemidos resonaron en la habitación en una interminable mantra de un sublime erotismo. Sus cuerpos relucientes de sudor movían en sincronía con flexibilidad y gracia, dando tanto como recibiendo, sino más, regalando tanto como tomando, sino más. Iban a alcanzar la gloria. Ambos. Juntos. Unidos. Como un solo ser. En cuerpo y en alma. Agarrados el uno al cuerpo del otro como si su vida dependía de él. Hirviendo como nunca, como si sus cuerpos se hubieran convertido en un brasero o en la forja misma de Hefesto. De súbito, sus desencadenados cuerpos se tensaron como unos arcos, antes de ser sacudidos por incontrolables sobresaltos mientras ambos gritaban sin parar, y en un intenso y grandioso deslumbramiento, se sintieron despegar hacia el cielo y el espacio. Mu sintió un líquido fuego brotar en sus entrañas y llenarlo en continuos chorros en lo más profundo de su ser, llenándolo, haciéndolo sentirse completo y vivo como jamás lo había sido, con todos sus sentidos despiertos y más aguzados que nunca, mientras él mismo se derramaba violentamente entre sus sudorosos torsos, por el inmenso e intenso goce que su cuerpo experimentaba por segunda vez. No sólo se trataba del goce físico sino también del goce mental que se nutría del de la carne, al saber que esa gloria sin igual estaba compartida con el ser que más amaba en este mundo, al sentirlo experimentar exactamente lo mismo que él, al darle incondicionalmente el placer supremo y al recibir en cambio la misma suma delicia. Así fue la unión total y completa de sus cuerpos y de sus almas, en una perfecta ósmosis que les llevaba más allá del simple placer físico, de la simple materialidad de su lecho o de su habitación. Les llevaba en un espacio y en un tiempo que ellos solos podían alcanzar, donde nada ni nadie más existía ni podía llegar, en una plenitud absoluta y una iluminación sin par. Quedando desesperadamente abrazados, aquí estaban, flotando en el espacio en esa plenitud total, mientras veían estrellas y majestuosas galaxias desfilar alrededor de ellos en una explosión de colores, llenándoles de una felicidad y de una gloria incomparables, en esa inigualable embriaguez de todos los sentidos. Por fin, después de lo que les pareció una eternidad, tuvieron que volver a la materialidad de su lecho, con el cuerpo de Saga desplomado sobre el de Mu. Sudorosos y agotados por la intensidad de la grandiosa gloria que acababan de compartir, quedaron tiernamente abrazados, el rostro de cada uno hundido en el cuello del otro, disfrutando la calma después de la tempestad de su impetuoso climax, recuperando el aliento poco a poco. Mu fue el primero en mover su cabeza, buscando la mirada de Saga. Se miraron intensamente, con miles de estrellas bailando en lo más profundo de sus ojos, y las palabras no fueron necesarias para expresar lo que sentían en ese preciso momento. Lo leían mutuamente en sus maravillados ojos. Ese intenso amor mezclado con la infinita gratitud por el más precioso obsequio que habían compartido, un maravilloso obsequio donde cada uno había dado todo y recibido diez veces más. De todas formas, ya no tenían la fuerza de hablar. Pero encontraron un poco de energía para compartir un tierno y profundo beso, para sellar su amor después la iluminación alcanzada por esa entrega total, profesándose así amor eterno. Después de unos momentos, Saga rompió el beso y empezó a mover para retirarse con suma delicadeza, pero Mu se aferró a él con fuerza para impedirle que se alejara de él. No quería romper el contacto, quería quedarse unidos así, quería guardarlo así en su cuerpo. Por toda la noche, por toda la vida. Saga sonrió ante la reacción de su carnero. Por cierto él era un signo de fuego, caracterizado por la pasión. Ese fuego sin llama que había guardado dentro de él durante años, esperando al ser que más amaba, Saga lo había despertado y lo había atizado como el buen signo de aire que era, y ahora que Saga había desencadenado la pasión que Mu había guardado como un tesoro para él, pues, quería más. Mucho más. Y Saga no tenía intención de negárselo. Besó su cabello con ternura y lo abrazó cariñosamente, mimando su espalda, quedó en su cuerpo unos más momentos, y finalmente se retiró. Claro que eso no significaba que la noche ya se acababa. Todo al contrario, e iba a demostrárselo... Tomó su bello rostro en sus manos para sumir sus esmeraldas en esas amatistas, como para asegurarse que no se equivocaba en sus intenciones. Lo que vio en esos profundos ojos violetas hizo brillar su propia mirada con chispas. No, no se había equivocado en absoluto. Un fuego abrasador estaba ardiendo en esas pupilas, dilatadas por un intenso deseo, hirviendo como el corazón de un volcán, las incandescentes llamas bailando con furia, llameantes y tornasoladas como las de una hoguera atizada por un viento furioso, salvajes y creciendo con ferocidad. Así que la noche continuó larga y apasionada, entre intensos suspiros y hondos gemidos, cosquillas y carcajadas, impetuosos abrazos, ardientes besos, caricias de fuego, culminando en fusiones completas en cuerpo y en alma, en nuevas glorias. Una y otra vez. En varias posiciones. Hasta que totalmente agotados y saciados, por fin se acomodaron para dormir en la más profunda plenitud, frente a frente, Mu tumbado sobre el pecho de Saga, su cabeza reposando en su cuello, y abrazándose con ternura, ambos se dejaron caer en la dulce inconsciencia del sueño. *** Gracias por leer, espero que les haya gustado. Continuación con el capítulo '' Al despertar'' (NC-17) aquí. ;D Dejar un comentario :
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