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“ÓSMOSIS” by Ariesnomu / Mu Saga 4 ever (verano 2007) Capítulo 9 : La ducha (NC-17) Quedaron tiernamente abrazados por largos momentos, recuperándose y disfrutando así su mutua cercanía, hasta que Saga preguntó : – ¿ Nos duchamos ? Mu sintió su corazón dar un vuelco. Abrió los ojos con sorpresa, un poco sonrojado. – ¿ Nos ? – Sí, nos... – confirmó Saga muy tranquilamente – ¿ No te apetece ? – añadió, sonriendo. Mu no necesitó ver el rostro de Saga para saber que sonreía, divertido. Sí que el lemuriano era púdico, la desnudez le molestaba como nada más -- aunque con aquel hermoso cuerpo, no tenía por qué estar avergonzado -- y todavía no estaba acostumbrado a tal intimidad, aunque fuera con Saga, a pesar de lo apasionado de aquella noche y de aquella mañana. Es que estar desnudos entre las sábanas para amarse era algo diferente de andar por el templo en traje de Adán, aunque fuera solamente para ir al baño. Y en cuanto a ducharse juntos... Pero Mu confiaba en Saga y sobre todo, quería complacerlo lo más posible. Finalmente, levantó la cabeza y buscando su mirada, preguntó : – ¿ Eso es lo que quieres ? – Sólo si tú lo quieres, corazón mió... – le dijo, mirándolo a los ojos con cariño y acariciando su mejilla con suavidad. – Pues... ¿ Qué estamos esperando, entonces ? – fue la respuesta de Mu con una traviesa sonrisa. Y sin más, Mu desapareció, teletransportándose directamente al baño, dejando a Saga a solas en el gran lecho. – ¡ Trampeas ! – exclamó Saga. Pues, el geminiano no se hizo esperar, de inmediato se juntó a él a la velocidad de la luz en la ducha, donde le encontró dándole la espalda, con su larga cabellera de seda escondiendo la mitad de su cuerpo, a punto de abrir el agua. Apenas Mu sintió la presencia de Saga detrás de él que dos poderosos brazos rodearon su cintura y se anudaron alrededor de ella como dos serpientes, aprisionándolo y estrechándolo posesivamente contra firmes pectorales, mientras una falsamente amenazadora voz le susurró al oído : – ¿ Así que querías escaparte ? Riéndose, Mu giró la cabeza hacia la voz, pero no tuvo el tiempo de decir nada, un par de voraces labios le robaron un profundo beso. Gimió de placer al sentir una voluptuosa lengua estrechar la suya, y echando la cabeza hacia atrás, abandonó su boca a la golosa de Saga, buscando sus manos con las suyas y entrelazando sus dedos. Se saborearon así por unos momentos, haciendo una breve pausa para respirar, hasta que Mu preguntó por telepatía : – ¿ Así es cómo se supone que nos duchamos ? – No tienes idea de cómo quiero ducharme contigo – Saga le respondió del mismo modo, empezando a acariciar sensualmente el expuesto pecho con ambas manos. – Algo me dice que voy a descubrirlo muy pronto... – Exactamente... Así que sin soltar esos deliciosos labios, Saga tendió una mano para abrir el agua, que comenzó a caer sobre ellos, mezclándose con sus bocas y sus lenguas, deslizándose sensualmente por el cuello y el pecho del lemuriano, tratando de rivalizar con las mimosas manos del geminiano. Saga abandonó los labios para devorar el grácil cuello, mientras tomando un poco de líquido jabón, empezó a recorrer el torso de Mu con mucho esmero, trazando amplios círculos con lentitud, subiendo hacia los hombros y luego bajando hasta las caderas y los muslos, antes de subir de nuevo para cuidar los brazos por toda su longitud con la misma devoción. Mu se dejaba llevar, con los ojos cerrados y la cabeza reposando hacia atrás sobre el hombro de Saga, ofreciéndole así mejor acceso a su cuello, estremeciéndose de placer por las exquisitas sensaciones que le asaltaban, hechas aún más intensas por el tibio y acariciante chorro de agua que acompañaba las manos en su labor. Saga giró su carnero entre sus brazos hasta quedar frente a frente, y mirándolo con ojos brillantes y una sonrisa llena de promesas, tomó su rostro entre sus manos y volvió a besar esos adictivos labios con pasión. Mu enrolló sus brazos alrededor de su cuello y mezcló sus dedos en los sedosos bucles, acurrucándose contra el firme pecho que palpitaba contra el suyo, y profundizó el beso, arrancando largos gemidos de placer por parte de ambos. Mientras tanto, Saga tomó más jabón y deslizó sus manos bajo la cortina de seda malva para acceder al cuello y a los hombros por detrás. Luego, recorrió la espalda de arriba abajo, quedando un buen rato en la zona de los riñones, antes de bajar en busca de esas perfectas nalgas, masajeando con intensidad los firmes y redondos glúteos a manos llenas, deleitándose con la deliciosa firmeza de la carne y demorándose allí por unos momentos, claramente más que lo necesario. Es que esos bien torneados glúteos le volvían loco y no se cansaba de tocarlos. Después de lo cual empezó a deslizar sus dedos hacia el hueco que separa aquellas nalgas... Pero sintiendo que la situación iba a ponerse fuera de control, Mu se liberó del beso y dijo : – Me parece que ahora me toca a mí... ¿ No ? – un poco sonrojado. – Sí, mi amor...– sonriendo, con cara de ''aún no he terminado contigo''... Así que Mu se apartó un poco para que el agua cayera sobre el amplio pecho de Saga, tomó un poco de líquido jabón y con el corazón latiendo, empezó a recorrer el musculoso pecho de su geminiano con ambas manos, evitando mirarlo a los ojos, rozando más que presionando al principio, pero pronto tocando con firmeza, maravillado por el renovado placer de acariciar ese suntuoso pecho aun al ducharse . Entonces, subió para recorrer el cuello y los hombros con emoción, quedando allí un momento. Es que adoraba esos musculosos hombros que le hacían sentir en seguridad y no se cansaba de tocarlos. Volvió al pecho, masajeándolo con intensidad, mezclando sus dedos con el tibio agua, y bajó hacia el vientre donde probó los espectaculares abdominales, antes de descender hasta las caderas y los ahusados muslos. Tomó más jabón y delineó la cintura, cubrió la curvilínea zona de los riñones, subió por la espalda hacia los omóplatos, de nuevo acarició aquellos hombros, pero esa vez por detrás, cuidó los brazos por su longitud, volvió a la zona lumbar y alcanzó las muy firmes y redondas nalgas. Se sorprendió en quedarse allí un momento, disfrutando gustoso el divino contacto con esos carnosos glúteos. Fue entonces cuando Saga volvió a acariciar sus nalgas con fuerza y voluptuosidad, atrayéndolas hacia sí, haciendo presionarse a ambas hombrías que casi saltaron al encontrarse, arrancando gemidos de pura necesidad por parte de sus respectivos dueños. – Saga... ¡¿ No aquí ?! – exclamó Mu, jadeando, sorprendido y tratando de liberarse, un poco sonrojado, pero más por el fuego del deseo que sentía subir de nuevo que por la molestia. – ¿ Por qué no ? Va a ser delicioso, créeme... – le respondió sensualmente Saga al oído, mientras lo estrechaba. – Saga... ¿ Nunca te cansas ? – Mu le preguntó, dudando. – ¿ Te cansas ? – No es esto... – ¿ No tienes ganas ? – Sí... Claro que sí... – ¿ Y cómo no tener ganas depués de todas aquellas exquisitas atenciones ? – ¿ No te gusta ? – susurrado aún más sensualmente... – Sí, pero... – bajando la cabeza, avergonzado... – Eso no es sucio, Mu... No es lujuria, sino amor... Saga lo abrazó tiernamente, besando su cabello con ternura. Tomó su rostro entre ambas manos, buscando su mirada, sumiendo sus límpidas esmeraldas en las profundas amatistas, y le dijo : – Te amo, Mu. – Yo también te amo, Saga... – Pues, déjame amarte, mi amor... Por favor... – mirándolo con infinita ternura. Sus miradas se clavaron intensamente, y Mu supo que nunca podría negarle nada a Saga. Sus rostros se acercaron y Saga volvió a besarlo, apasionadamente, estrechándolo con fuerza, poniendo todo su amor en el beso y en el abrazo. Mu se dejó convencer, correspondiendo al beso y al abrazo con la misma intensidad, presionando su entrepierna contra la de Saga y agarrándose a sus hombros, dándole así su permiso. Así que Saga les posicionó de modo que el dulce chorro de agua cayera sobre ambos cuellos y hombros y fluyera por sus brazos y entre sus cuerpos. Volvió a acariciar esos deliciosos glúteos con voluptuosidad mientras se movía sensualmente contra el cuerpo de Mu, hasta que ambos miembros estuvieron totalmente despiertos y listos para una nueva danza. Entonces, llevó a Mu, quién casi instintivamente levantó sus piernas y las enroscó alrededor de la cintura de Saga, invitando así al geminiano a entrar donde ahora era su sitio. Con sumo cuidado y delicadeza, Saga empezó a deslizarse por ese pasillo de acogedora tibieza que aún estaba húmedo y lubricado por la sesión anterior, hasta adentrarse por completo. Esperó unos segundos, disfrutando ese incomparable momento de intimidad, antes de comenzar a moverse, bajando y subiendo despacio, buscando el ángulo exacto que le diera el máximo placer a su carnero, hundiéndose más y más profundamente con cada ascendente movimiento, que se hacía cada vez mas potente. El agua se juntaba a su danza en suaves y acariciantes hilos, aumentando la sensualidad y la voluptuosidad del momento, haciendo subir el calor, añadiendo ardor al abrazo. Las bocas se separaron, jadeando hondo, las respiraciones se hicieron más y más agitadas, los brazos se estrecharon con más fuerza, los ojos se cerraron por la intensidad de las sensaciones que invadían todos los sentidos, y los cuerpos se fundieron en uno, moviendo al unísono con más y más rapidez, casi con frénesi, como llamando a gritos esa gloria y esa plenitud que sólo se puede alcanzar de un modo. El placer crecía e inundaba ambos cuerpos en sucesivas olas, cada una más intensa y más poderosa que la precedente, más y más devastadora, con más y más fuerza, como asaltando un dique para desbordarlo, probando sus límites, tratando de ganar terreno. Abrazándose hasta asfixiarse, resistieron juntos en una lucha que no podían ganar, fundiéndose en cuerpo y alma en un solo ser para arrostrar esa irremediable fuerza de la naturaleza. Hasta que un maremoto les arrastró inexorablemente en un poderoso torbellino y tuvieron que abandonar la lucha. El dique cedió y cayeron juntos en las vertiginosas e insondables profundidades del éxtasis. La fuerza física de Saga les sostuvo a ambos, mientras jadeando y gimiendo y gritando sin parar, gozaron juntos, intensamente y largamente, en impetuosos y descontrolados torrentes, uno derramándose en el cauce que lo acogía gustoso, el otro brotando entre ellos como un surtidor, o eso fue lo que les pareció por la intensidad de la gloria que compartieron nuevamente. Después de lo que les pareció una eternidad, las olas de placer se retiraron poco a poco, y cuando por fin cesaron, Saga depositó a Mu y se abrazaron tiernamente por largos momentos, recuperándose y disfrutando el tibio y suave chorro de agua que parecía darles su vitalidad. Se besaron amorosamente unos minutos más antes de terminar su ducha por fin, lavando mutuamente sus melenas y enjuagándose. Por fin, salieron de la ducha, pero antes de que Mu pudo atrapar algo, Saga ya le estaba envolviendo en una mullida toalla por detrás, friccionándolo vigorosamente para secarlo. – ¡ Saga ! ¡ Ya no soy un niño ! – exclamó Mu, riéndose. – No, tú eres mi bebé – le respondió con una gran sonrisa – Y no tengo intención de perder ni una sola ocasión de tocarte y abrazarte y mimarte – Saga añadió sensualmente. – Eso, ya lo había notado... – Si era mi decisión, yo te haría el amor por días enteros, día tras día... – Sería sumamente agradable, pero ¿ no te cansarías ? Sin hablar del agotamiento físico... – No, mi amor, nunca podría cansarme... Y tú me das las fuerzas necesarias con tu hermoso y delicioso cuerpo... Además, tenemos años que recuperar... – Saga... Tenemos toda la vida para eso... – Lo sé, pero de todas formas, no puedo resistir – y le robó un beso, uno profundo, antes de añadir, rozando su nariz contra la de Mu – Sabes, yo soy como Oscar Wilde : puedo resistir todo...excepto la tentación. Y tú eres una suma tentación... – ¿ Así que la culpa es mía ? – Absolutamente... – seguido de otro beso, aún más profundo. – Mmmmmmm... ¿ Sabes ? Yo siento exactamente lo mismo que tú... Ycon eso, Mu tomó una toalla y del mismo modo, secó a su geminiano. *** Gracias por leer, espero que les haya gustado. Continuación con el capítulo '' El signo de fuego'' (NC-17) aquí. ;D Dejar un comentario :
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